
La Catrina monumental instalada en el Zócalo de la Ciudad de México rinde homenaje a un ícono femenino que ha custodiado la tradición del Día de Muertos durante más de 110 años, consolidándose como la máxima embajadora de la festividad más importante de la identidad mexicana.
En el marco de las festividades del Día de Muertos, la Ciudad de México obtuvo oficialmente un Guinness World Records tras instalar una imponente Catrina monumental de 33.411 metros de altura en la plancha del Zócalo capitalino. La colosal estructura de cartonería se acreditó como la más alta de su tipo en todo el mundo, superando con creces la marca previa de 28 metros que ostentaba el municipio de Puerto Vallarta, Jalisco.
La figura gigante se erige frente a la Catedral Metropolitana como la pieza central de la Ofrenda Monumental del Zócalo 2026. La inauguración formal y el encendido de luces se llevaron a cabo el jueves 29 de octubre, encabezados por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, y Alfredo Arista, representante oficial de Guinness World Records para Latinoamérica, quien entregó la certificación correspondiente.
Un tributo a la sátira y el arte popular
La obra, inspirada en la célebre «Calavera Garbancera» del ilustrador José Guadalupe Posada —inmortalizada y vestida elegantemente años más tarde por Diego Rivera—, fue confeccionada con un fuerte sentido de crítica social. Durante la ceremonia de apertura, las autoridades capitalinas destacaron que la monumental calavera representa una mofa a los privilegios, la vanidad y el clasismo, recordando el mensaje de igualdad que entraña la tradición mexicana: ante la muerte, no importan los títulos ni la fortuna.
La monumental «Flaca» luce un elegante tocado aristocrático, flores adornando su cráneo y un vestido color rosa mexicano y morado que se extiende por más de 27 metros de longitud. De noche, el esqueleto cobra vida gracias a un complejo sistema de iluminación LED integrado en sus huesos y prendas.
Desafío técnico de 11 pisos
Edificar una pieza equivalente a un edificio de 11 pisos de altura supuso un reto titánico de ingeniería para el Taller de Arte Xibalbá, dirigido por el maestro artesano Carlos Camilo Báez. Debido a la naturaleza del espacio público del Zócalo, no fue posible colocar una cimentación permanente ni anclar la estructura al suelo, por lo que ingenieros y arquitectos diseñaron un soporte basado en andamiajes y una osamenta metálica estabilizadora.
«Tuvo un nivel de complejidad altísimo», detalló Báez. En total, el proyecto requirió nueve meses de planeación y un equipo de entre 140 y 180 profesionales que incluyó a herreros, cartoneros, pintores, escultores y electricistas. Combinaron técnicas tradicionales de cartonería con resina de fibra de vidrio para consolidar piezas críticas como el cráneo.
El corazón de la capital se pinta de naranja
La monumental Catrina no está sola; la Plaza de la Constitución fue acondicionada con una vistosa alfombra compuesta por más de 70 mil plantas de flor de cempasúchil provistas por productores locales, además de 66 esculturas de ajolotes intervenidas por colectivos artísticos como parte de la exhibición “Ajolotes en el corazón”. El decorado se complementa con los tradicionales mosaicos luminosos montados en los edificios del Gobierno de la CDMX por trabajadores de la Secretaría de Obras.
La Ofrenda Monumental y la Catrina gigante podrán visitarse de manera completamente gratuita las 24 horas del día hasta el próximo lunes 2 de noviembre. Las autoridades sugieren a los visitantes acudir en transporte público, principalmente utilizando la Línea 2 del Metro (estación Zócalo-Tenochtitlan), debido a los cortes viales en el primer cuadro de la ciudad.
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