
Imágen generada con IA.
En el día a día de las mujeres emprendedoras, profesionistas y líderes de diferentes sectores corporativos, el cuerpo suele convertirse en una herramienta de alta exigencia. Quienes sostienen grandes responsabilidades, lideran equipos o levantan proyectos desde cero, a menudo caen en la trampa de priorizar la productividad externa a costa de su propia salud, ignorando las señales de alerta de su organismo en nombre del éxito y transformando la relación con el cuerpo en un juez al que intentan complacer de manera constante.
Frente a esta autoexigencia surge un concepto transformador: maternar tu cuerpo. Esta práctica invita a dirigir hacia ti misma las acciones de cuidado, compasión, protección y validación que tradicionalmente una madre ofrece a sus hijos. Para una mujer en posiciones de liderazgo, maternar el cuerpo no es un lujo ni un simple acto de vanidad; es una estrategia vital para prevenir el burnout, sostener la claridad mental y asumir la responsabilidad absoluta de su bienestar físico, mental y energético, convirtiendo al cuerpo en un santuario y no en una máquina sacrificable.
El origen del concepto. ¿De dónde viene?
El automaternaje corporal no es una moda de redes sociales; sus raíces se entrelazan con la psicología del desarrollo, las terapias somáticas y la salud integral:
La Reparentalización (reparenting), nació en el Análisis Transaccional de los años 60, esta corriente propone que los adultos guardamos una «voz interna» basada en cómo fuimos criados. Si esa voz es punitiva, exigente o perfeccionista, el proceso invita a «re-maternarse» para sustituir el juicio por un diálogo compasivo.
En cuanto a la función de sostén, (holding), el psicoanalista Donald Winnicott describió cómo una madre física rodea, calma y valida el cuerpo de un bebé. El automaternaje traslada esta función al plano adulto e interno: tú te conviertes en la persona que sostiene tu propia existencia física en momentos de alta presión.
Respecto a este tema, la psicología somática contemporánea, a través de autoras actuales como la doctora Nicole LePera han popularizado el término al conectarlo directamente con la biología, by el agotamiento laboral.
¿Cómo se ve en el día a día?
Maternar tu cuerpo requiere cambiar las dinámicas de castigo, descuido o sobreexplotación por dinámicas de cuidado en cinco áreas clave:
1. Nutrición compasiva. Nutre tu cuerpo pensando en lo que necesita para tener energía limpia y claridad mental para tus decisiones diarias. Significa sentarte a comer sin responder correos al mismo tiempo, evitar saltarte comidas por juntas de trabajo y alejarte de dietas restrictivas o castigos.
2. El descanso como derecho. Actua contigo misma como una madre amorosa que nota cuando su hija está agotada. Para una líder, implica poner límites firmes a la jornada laboral: apagar pantallas a una hora prudente, suspender pendientes no urgentes y decirte a ti misma: «Ya sostuviste demasiado hoy, es momento de pausar».
3. Sostén biológico. En lugar de enojarte con tu cuerpo cuando se enferma porque «te frena los planes» o tomar medicamentos solo para tapar el síntoma y seguir rindiendo en la oficina, maternarte implica hablarte con suavidad, delegar responsabilidades, reprogramar lo que se pueda y respetar los tiempos naturales de recuperación.
4. Mirada tierna frente al espejo. Deja de escanear la piel o la figura buscando los estragos del estrés y el paso del tiempo con la mirada de un crítico severo. Maternarte es mirar tus cambios físicos reconociendo el esfuerzo de tu cuerpo:
«Este cuerpo me sostiene, me permite crear, comunicar y liderar; merece paz».
5. Movimiento intuitivo. Deja de usar el ejercicio como un elemento de presión extra en tu agenda o como un castigo para «descargar la frustración» desde el odio. Moverte pasa a ser un espacio de descompresión para generar endorfinas, estirar los músculos y celebrar la movilidad, respetando los días en que el cuerpo solo pide un descanso profundo.
¿Cómo y dónde comenzar a aprenderlo?
Aprender a maternar tu cuerpo es un proceso gradual. Como mujer profesional o emprendedora, puedes integrar pasos pequeños pero firmes dentro de tu rutina habitual como recursos para educarte e inspirarte:
• Lectura recomendada: El libro «Cómo hacer el trabajo» (How to Do the Work) de la doctora Nicole LePera es una excelente guía práctica sobre automaternaje, regulación del sistema nervioso y sanación de conductas de autoexigencia extrema.
• Psicoterapia con enfoque somático o humanista: Si decides iniciar un proceso terapéutico, busca profesionales que trabajen con el cuerpo, el trauma, el Análisis Transaccional o la psicología somática. Te ayudarán a desmontar el chip de la «mujer productiva a cualquier costo» y a moldear una voz materna interna.
• Cuentas de divulgación: Sigue a especialistas en Alimentación Intuitiva, Body Neutrality (Neutralidad Corporal) o terapeutas enfocados en trauma laboral en redes sociales para consumir contenido que valide tu cuerpo y tu salud por encima de tus métricas de rendimiento.
Tu primer ejercicio práctico para esta semana
Para empezar hoy mismo en tu espacio de trabajo, implementa «La pausa de la líder interna», esto significa que una vez al día (puede ser entre bloques de juntas, clases o justo al cerrar tu jornada), siéntate derecha, coloca una mano en tu pecho y otra en tu abdomen. Cierra los ojos, haz tres respiraciones profundas y hazle a tu cuerpo una sola pregunta:
“¿Qué necesitas de mí en este momento para sentirte segura y cuidada?”
Escucha la respuesta sin juzgar. Tal vez necesites un vaso con agua, quitarse los zapatos tensos, un estiramiento de cuello o simplemente cinco minutos alejada del teléfono. Cumplir esa pequeña necesidad, por mínima que sea, es el primer paso para dejar de explotar tu cuerpo y comenzar a maternarlo.
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