Vivero Boutique, el innovador pop-up vegetal e itinerante, llega a la Ciudad de México los días 16, 17 y 18 de octubre en las instalaciones de Galería Alterna. Organizado por Carla Hernández y Selene Patlán, este proyecto nace tras el éxito de la pasada edición del Festival de Macetas en los Estudios Maravilla.

Hernández y Patlán cuentan con una destacada trayectoria en la gestión cultural, el diseño de paisaje y la promoción del comercio justo en México, conectando de forma orgánica redes de artesanos de estados como Oaxaca, Puebla y Michoacán con circuitos de arte contemporáneo. Su práctica profesional destaca por democratizar el urbanismo a través de proyectos de gran valor arquitectónico y vegetal, un ejemplo de ello es el diseño de paisaje desarrollado en Antonio Maceo —obra de Héctor Barroso—, situado estratégicamente entre las avenidas Revolución y Patriotismo de la capital.

La propuesta de Vivero Boutique reconfigura la perspectiva tradicional del diseño de paisaje e interiorismo: invita a dejar de concebir la naturaleza como un simple adorno estático o una compra de mera estética, planteándola en su lugar como una red viva de interacciones ecológicas y culturales en la que los ciudadanos participamos activamente.

A través de una entrevista con las organizadoras, presentamos el trasfondo que da vida a esta experiencia interactiva.

1. Habitar el espacio verde

Para las fundadoras, fusionar botánica y diseño no se reduce a un ejercicio estético, sino a integrar saberes comunes y restaurar las relaciones fundamentales entre los seres vivos. «Crear paraísos es aprender a colaborar con la Tierra», explican, enfatizando la necesidad de comprender los procesos del entorno para devolverle las condiciones que multiplican la vida.

2. Coexistencia y vínculos profundos en la gran urbe

En una ciudad tan masiva y compleja como la CDMX, Vivero Boutique invita a dejar de ver a las plantas como meros objetos decorativos elegidos por su apariencia:

«Estamos acostumbrados a mirar las plantas desde una visión antropocéntrica: las elegimos por su apariencia, para decorar un espacio o satisfacer una necesidad estética, sin preguntarnos demasiado por su origen, sus necesidades o el ecosistema del que forman parte.

Cuando esa mirada empieza a cambiar, podemos reconocer que las plantas no son objetos que colocamos en un espacio, sino seres vivos con los que compartimos un territorio. Para mí, la Ciudad de México tiene una dimensión muy personal: es la ciudad que me formó y que elegí como mi casa. Un ejemplo de ello es el proyecto de paisaje que desarrollamos en Antonio Maceo, de Héctor Barroso, ubicado entre las avenidas Revolución y Patriotismo.

Desde nuestra práctica, nos interesa contribuir a los espacios urbanos a través de pequeñas intervenciones que fomenten una relación más cercana entre las personas y la biodiversidad, y que propongan nuevas formas de diseñar jardines a partir de la diversidad, la espontaneidad y la convivencia entre especies. Incluso en una ciudad tan densa como la nuestra, podemos crear pequeños ecosistemas que ofrezcan refugio, alimento y condiciones para que otras formas de vida prosperen.

En Vivero Boutique buscamos abrir esa posibilidad: que cada planta sea el inicio de una relación con el territorio y no solamente una elección decorativa. Que podamos crear pequeños paraísos en medio de la ciudad y devolverle a la tierra, desde nuestros espacios cotidianos, algo de todo lo que nos ofrece”.

3. Vivero Boutique como aula de conservación urbana

Frente al reto de los habitantes de la ciudad para integrar la naturaleza de forma adecuada, el formato itinerante del pop-up funciona como un aula de conocimiento compartido. Las organizadoras señalan:

«Para nosotras, lo importante es empezar la conversación y aprender a reconocer el valor de las plantas que nos rodean. Están en las banquetas que recorremos todos los días, en los camellones, en los terrenos baldíos y en las carreteras por las que viajamos. Muchas veces convivimos con ellas sin saber qué especies son, de dónde vienen o qué papel desempeñan en su ecosistema.

Pero también creemos que el vínculo con la biodiversidad no tiene que limitarse a lo que podemos tener en casa. Tal vez no puedas cultivar determinada especie en tu departamento, pero puedes aprender a reconocerla, buscar sus semillas, reproducirla responsablemente y contribuir a que encuentre nuevos lugares donde crecer.

La propuesta itinerante de Vivero Boutique lleva esta conversación a distintos espacios y públicos. Más que ofrecer plantas para comprar, queremos compartir conocimientos que transformen nuestra manera de mirar el paisaje y nos recuerden que todos podemos participar en la conservación y propagación de la biodiversidad, desde nuestras posibilidades y nuestra vida cotidiana”.

4. El valor de la alfarería: contenedores y refugios para la vida

El pop-up se consolida también como una plataforma de diseño consciente gracias a una sólida red de artesanos y marcas. ¿Cómo ha sido la respuesta del público al entender que detrás de una maceta hay un proceso artesanal que dicta un precio justo?

«Nos interesa enaltecer lo que se hace con las manos y reconocer el conocimiento, el tiempo y la sensibilidad que hay detrás de cada pieza. En la cerámica existe una relación muy profunda entre la tierra, el agua, el aire y el fuego; pero también entre el territorio, la memoria y las personas que mantienen vivos estos oficios.

En Vivero Boutique nos interesa generar un diálogo entre quienes trabajan la tierra para cultivar y quienes la transforman para crear objetos. Nosotros moldeamos, desde otra escala, contenedores y refugios para la vida. Como decía Luis Barragán, un jardín contiene nada más que el universo entero. Una maceta también puede ser el principio de ese universo. Al entender la historia detrás de una pieza, dejamos de verla como un simple accesorio y empezamos a reconocerla como una expresión de cultura viva, capaz de dialogar con el diseño contemporáneo y con nuestra relación cotidiana con la naturaleza”.

5. Elección de marcas y proyectos 

La selección de las marcas y creadores que participan en esta edición responde a un criterio ético y de consistencia. Para Hernández y Patlán, la revolución comienza con las decisiones cotidianas:

«Para nosotras, la revolución por el mundo en el que queremos vivir comienza con nosotras mismas y con las decisiones que tomamos día a día. Desde esa convicción, invitamos a proyectos y personas que, desde distintas disciplinas, comparten una sensibilidad y una visión sobre la cultura material, el diseño y nuestra relación con el entorno.

En Vivero Boutique seleccionamos proyectos cuyas trayectorias hemos seguido y admirado desde sus inicios. Nos interesa reconocer la consistencia de su trabajo, la identidad que han construido y aquello que cada uno aporta desde su propia perspectiva. Buscamos generar un diálogo entre objetos, materiales, procesos y sensibilidades distintas”.

6. La metamorfosis de un espacio arte a un microsistema vivo

Trasladar un pedazo del ecosistema productor de los canales de Xochimilco hasta una galería de arte contemporáneo en las Lomas de Chapultepec representa un desafío logístico titánico. ¿Cómo se transforma un espacio de arte (como una galería) en un microsistema vegetal vivo e itinerante durante un fin de semana sin perder la sofisticación del diseño?

«El reto de trasladar un pedazo del vivero de Xochimilco a distintos espacios de la Ciudad de México implica una logística importante, pero también nos permite acercar la naturaleza y el diseño a públicos diferentes, que no necesariamente están en contacto cotidiano con la arquitectura o el diseño de paisaje.

Nos interesa romper un poco con esa jerarquía tradicional de la arquitectura, donde pareciera que el especialista es quien decide cómo debemos habitar los espacios y qué objetos debemos incorporar a ellos. En Vivero Boutique queremos abrir esa posibilidad: que cada persona pueda encontrarse con una planta, una maceta o un objeto que le provoque algo, que despierte su curiosidad o transforme su manera de percibir su entorno.

La sofisticación, para nosotras, no está en imponer una estética, sino en crear un diálogo entre la naturaleza, los objetos y las personas. Que cada quien pueda construir su propia relación con lo que ve, siente y elige llevar a su espacio”.

7. El mensaje central: Una mirada renovada hacia el entorno vivo

Al concluir la entrevista, las organizadoras nos comparten que el propósito de la experiencia de Vivero Boutique, es que los visitantes salgan de Galería Alterna percibiendo su entorno de una manera distinta:

«Nos gustaría que las personas se fueran mirando de otra manera aquello que las rodea. Que descubrieran que la naturaleza no es algo ajeno a la ciudad ni un elemento que incorporamos a nuestros espacios para decorarlos, sino que somos parte de ella y compartimos con ella un mismo territorio.

Que entendamos que, desde nuestras decisiones cotidianas, podemos contribuir a favorecer la biodiversidad y crear relaciones más conscientes con nuestro entorno.

Al final, no se trata solamente de llevarnos algo a casa, sino de reconocer que somos parte de un mundo vivo no solo de personas sino de muchas formas de vida”.

Detalles del Evento y Horarios

Vivero Boutique se complementará además con una exquisita propuesta gastronómica de Cocina de Humo, un show de la artista visual Beatriz Simón y un cuidado diseño sonoro.

Lugar: Galería Alterna, Prado Sur 125, Lomas de Chapultepec, CDMX.

Fechas: Del viernes 16 al domingo 18 de octubre.

Horarios:

Viernes 16 de octubre: 11:00 a 19:00 horas.

Sábado 17 de octubre: 11:00 a 19:00 horas.

Domingo 18 de octubre: 11:00 a 15:00 horas.

Acceso: Entrada gratuita con registro previo en los canales digitales del Festival de Macetas.