El Día de Muertos es, quizás, la manifestación cultural más compleja, vibrante y fascinante de México. Lejos de ser una tradición estática y atrapada en el pasado, es un organismo vivo que respira, muta y se expande. Bajo esta premisa nace 02.11. Día de Muertos, una celebración de la vida, un monumental proyecto editorial y fotográfico de Déborah Holtz y Juan Carlos Mena, fundadores del sello independiente Trilce Ediciones.

Distribuido internacionalmente por la prestigiosa editorial Rizzoli y galardonado como el Mejor Libro de Arte por la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), este proyecto es una radiografía visual y antropológica monumental de una de las tradiciones más profundas de México; es el resultado de una minuciosa y profunda investigación de campo que se extendió por más de cinco años, en la que historiadores, antropólogos, periodistas e iconógrafos conformaron un impresionante archivo de 24,000 imágenes (600 componen el volumen impreso) que documenta la diversidad, los mitos y la evolución del Día de Muertos en todo México.

Déborah Holtz y Juan Carlos Mena, son una de las duplas editoriales más influyentes del país, distinguiéndose por transformar investigaciones antropológicas complejas en libros objeto y exposiciones de formato monumental.

En entrevista para Liderazgo y Estilo, los editores compartieron los retos de dirigir una investigación de gran escala, el criterio estético para curar un acervo de 24 mil fotografías y su visión sobre cómo esta tradición icónica convive actualmente con el entorno de las marcas, la globalización y la cultura pop:

Coordinar un proyecto que tomó entre cinco y seis años de investigación de campo, involucrando a historiadores, antropólogos y fotógrafos, requiere una visión editorial de gran envergadura. ¿Cómo se gestiona el rumbo de una obra tan viva y vasta sin perderse en el camino?

Déborah Holtz: Nuestra forma de trabajar estos proyectos es tortuosa. Nos colocamos en el papel del lector y a medida que vamos descubriendo información, fotografías, etc. vamos ampliando el ámbito de la investigación. Estamos abiertos siempre a ampliar, modificar o lo que sea necesario. Somos editores y por ende estamos al servicio del libro. Esto se traduce en que lo concebimos como una esponja, va absorbiendo lo que se requiere hasta que sentimos que estamos ofreciendo algo que nos deja satisfechos.

Juan Carlos, desde la perspectiva de la dirección y el diseño industrial/gráfico, tuviste que enfrentarte a un archivo monumental de 10,000 imágenes para consolidar poco más de 600 en el libro. ¿Cuál fue el criterio estético y de estilo para que el diseño no compitiera con la fuerza de la tradición, sino que la potenciara?

Juan Carlos Mena: El criterio radica en analizar el material existente y ensayar con fotografías que lograran expresar el tema de forma contundente y dialogar con las imágenes subsecuentes. No sólo importa las fotos de un tema o capítulo sino las que preceden y le siguen. Tal y como en una película, el ritmo y la sorpresa para el lector deben mantenerse para que le quiera dar vuelta a la página. Es un trabajo muy laborioso e implica también un juego de memoria, pues hay que recordar las imágenes. Lo que procuramos en este libro es contrastar la información histórica y tradicional con su interpretación contemporánea.

Trilce Ediciones tiene más de 25 años manteniéndose como un referente independiente en un mercado editorial complejo. ¿Cuál ha sido su mayor acierto y resiliencia para que libros de este volumen y costo de producción sigan siendo casos de éxito comercial?

Holtz y Mena: El mercado editorial es muy complejo debido a que no existen apoyos ni fuentes de financiamiento en general para la cultura y menos para los libros. En otras partes del mundo los gobiernos apoyan a sus editores, a las librerías y a las bibliotecas. Debido a que no contamos con una política pública para el libro y la lectura, lo que hacemos es suicida. Tenemos que sostener la empresa haciendo otro tipo de trabajos. Sin embargo, nuestra pasión es desarrollar los proyectos que nos interesan y los sacamos contra el todo, ya sea un libro como Pedro Friedeberg o bien uno de poesía.

Tratamos de buscar compradores y de co-editar con instituciones o bien con editoriales en el extranjero a quienes vendemos los derechos o bien libros ya producidos. Sería genial que existiera una ley de mecenazgo o que las empresas privadas tuvieran más opciones convenientes para invertir en proyectos culturales.

El libro traza un ambicioso mapa cultural que recorre la gastronomía, los altares y los ritos particulares de comunidades indígenas en diferentes estados de la República. Al contrastar tradiciones tan íntimas como la limpieza de osamentas en Pomuch con expresiones como las calacas vestidas de Malinalco, ¿cuál fue el mayor reto conceptual al plasmar en una sola obra cómo esta festividad cambia tan drásticamente de región en región sin perder su esencia común?

Holtz y Mena: Exactamente eso es lo fascinante. A lo largo de los años y con la colaboración de los fotógrafos participantes, nos dimos cuenta que esta tradición no puede encasillarse. Hay tantos “días de muertos” como regiones, pueblos, etc. hay. Como bien mencionas nada tiene que ver, por ejemplo, la celebración del Xantolo en la Huasteca potosina con Pátzcuaro. Este es uno de los hilos conductores del libro.

Además, la tradición de muertos está anclada en la maestría de cientos de artesanos que hacen que la tradición se materialice en objetos de todo tipo desde los alfeñiques, el barro, la cartonería, las máscaras, los juguetes y desde luego, la gastronomía. Esto convierte a esta celebración en la más diversa y rica a nivel mundial.

En 02.11. retratan un mapa cultural impactante: desde rituales ancestrales como la limpieza de osamentas en Pomuch, Campeche, hasta los desfiles masivos de la Ciudad de México. ¿Cómo convive el misticismo del México profundo con las nuevas formas de consumir la tradición en las urbes?

Holtz y Mena: Así es. Día de Muertos es una tradición viva. Eso ha permitido que admita innovaciones y que aquello que parece cosa del pasado, reviva en las calles del país de mil formas. El desfile que se realiza en la CDMX, que se popularizó con la película Spectre, es uno de los eventos más esperados. En él participan hasta millón y medio de personas cada año. En cada rincón se inventan cada año nuevas formas de celebración. Ahora hay desfiles y concursos de Xoloitzcuintles, el perro que es, según la tradición mexica, el que porta las almas al más allá o Mictlán.

El día de muertos no existiría si no tuviera un trasfondo místico y religioso. El hecho de que las almas sigan “vivas” en otra dimensión y que regresen el 2 de noviembre para ser agasajados por sus seres queridos, es una muestra de la devoción de la gente.

Finalmente, el libro toca un fenómeno: la «globalización» del Día de Muertos impulsada por la cultura pop global (como el desfile nacido de James Bond: Spectre o el impacto de Coco), ¿creen que esta exposición mediática enriquece o mercantiliza nuestra herencia cultural?

Holtz y Mena: La explosión del fenómeno, del cual todos quieren formar parte, ha sido brutal. Si bien hay almacenes y tiendas especializadas que quieren tener su línea “Day of the Dead”, por un lado banaliza el origen de la celebración pero por otro lo vuelve visible. En Estados Unidos hasta hace muy poco la única fiesta que se consideraba era el “5 de mayo”. La introducción de Día de Muertos fortalece la cultura de los mexicanos. Les da un lugar y promueve el respeto hacia sus tradiciones. En conclusión, es un arma de doble filo pero a la larga, es mejor que se dé a conocer y se reconozca su potencia cultural. Nos da un motivo más de orgullo.

La fuerza de lo invisible

Las palabras de Déborah Holtz y Juan Carlos Mena dejan en claro que el Día de Muertos posee una blindaje cultural único. Aunque los aparadores globales intenten reducirlo a una marca o una tendencia de temporada, su núcleo permanece inalterable porque responde a una necesidad profundamente humana y mística: la certeza de que el lazo con quienes amamos sobrepasa los límites de la existencia física. La globalización comercial abre una ventana de visibilidad indiscutible, pero el verdadero motor de la festividad no está en los grandes estudios de cine ni en los almacenes internacionales; reside en las manos de los artesanos locales, en la intimidad de las ofrendas familiares y en la devoción de millones de personas que cada 2 de noviembre se preparan para recibir a sus seres queridos. Al final, 02.11. funciona como ese espejo necesario, recordándonos que mientras haya memoria, respeto por la diversidad regional y el valor civil de defender proyectos culturales independientes, esta tradición seguirá encontrando ingeniosas e infinitas maneras de seguir viva en las calles de México y el mundo.

De México a París: Un puente cultural transatlántico

Hoy, esa potencia cruza el Atlántico. En el marco del Bicentenario de las relaciones diplomáticas entre México y Francia, una selecta muestra de 60 fotografías en gran formato, extraídas directamente de las más de 600 fotografías que componen el libro 02.11. Día de Muertos, una celebración de la vida, se exhibe de manera simultánea en la Ciudad de México y en el Parc des Buttes-Chaumont en París. Coronando este cruce transatlántico, el libro se presentará formalmente en el Musée du Quai Branly de la capital francesa.

Guía para visitar la exposición en México

Si deseas apreciar la selección de 60 fotografías que dan vida a esta obra, te compartimos los detalles de su montaje:

Sede: Galería Abierta de la Unidad Zacatenco del Instituto Politécnico Nacional (instalada en las rejas perimetrales del campus).

Fechas: Del 15 de octubre al 30 de noviembre de 2026.

Horarios: Al ser una galería abierta instalada en el espacio público exterior, puede ser visitada las 24 horas del día, de lunes a domingo. El acceso es completamente gratuito.

Sobre los editores 

Déborah Holtz y Juan Carlos Mena son dos destacados editores, diseñadores y promotores culturales mexicanos, reconocidos por fundar Trilce Ediciones y liderar proyectos de gran impacto que rescatan la memoria histórica y la cultura popular de México.

Holtz, periodista y comunicóloga con una sólida trayectoria en medios y gestión cultural, y Mena, un laureado diseñador gráfico especializado en narrativa visual y dirección de arte.