Para algunos críticos, el estilo de Ágatha Ruiz de la Prada es sinónimo de extravagancia; para otros, una genialidad innegable. Lo cierto es que, tras más de 35 años de trayectoria, la diseñadora española sigue siendo una empresaria disruptiva que revolucionó las pasarelas con el atrevimiento de sus propuestas.
Hija de un reconocido arquitecto coleccionista de arte y de una aristócrata catalana, Ágatha creció inmersa en la cultura. Esa influencia definió su estética única, caracterizada por una explosión de líneas, formas y una vibrante paleta cromática. Tras estudiar en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda de Barcelona, debutó en Madrid en 1981, logrando que sus creaciones ocuparan rápidamente un lugar prominente a nivel internacional.
Su rebeldía e inquietud no solo se reflejan en el diseño, sino también en su faceta como activista. Ella fue la impulsora de la Ley 33/2006 de igualdad en la sucesión de títulos nobiliarios, aprobada por el Congreso de los Diputados español. Gracias a esta reforma, los títulos pasaron a ser heredados por el primogénito sin importar su sexo, lo que le permitió convertirse en la XII marquesa de Castelldosríus, Grande de España, y XIX baronesa de Santa Pau.
En esta entrevista en exclusiva para Liderazgo y Estilo, la creadora de lo que ella misma define como «Ropa Feliz» nos habla de su trayectoria, su visión de la moda y su inconfundible estilo.
Trayectoria y estilo
¿Qué tendencia considera que marcó cuando irrumpió en el mercado?
La tendencia al color, la libertad, la alegría y el positivismo. También la tendencia a la buena educación. Siempre he sido muy fiel a mí misma y he creado mi propio camino; me considero una diseñadora muy coherente.
Si tuviera que definir su personalidad en una sola cualidad, ¿cuál sería?
La constancia. Mi personalidad es mi estilo: te puede gustar o no, pero es absolutamente reconocible. También soy bastante segura, única y muy positiva.
Con la exitosa carrera que ha consolidado, ¿qué elementos definen su propuesta actual?
Mi estilo está profundamente definido por tres pilares: el color, la naturaleza y el arte contemporáneo.
¿Por qué eligió el diseño de modas como profesión?
Mi padre era un gran coleccionista de arte contemporáneo y de pequeña me llevaba a todas las exposiciones, museos y estudios de artistas. Al principio quería ser pintora, pero durante la adolescencia me di cuenta de que la moda era lo que me daría la felicidad plena.
El debut y las pasarelas
Su primer desfile fue en 1981. ¿Qué es lo que más recuerda de ese momento?
Fue en el espacio Local, en Madrid. La sensación del primer desfile nunca se olvida, es espectacular. Gracias a Dios, todas las pasarelas que he hecho hasta ahora las he vivido con gran emoción, pero ninguna iguala la intensidad de esa primera vez.
¿Para una marquesa fue complicado incursionar en el mundo de la moda debido a las expectativas sociales?
Para nada complicado.
¿Cuál es el concepto de su próxima colección y dónde se presentará?
Tengo varios desfiles en puerta. En la Miami Fashion Week y en Moda Cálida (Canarias) presento mi nueva colección de trajes de baño. Además, para la temporada primavera-verano en la Mercedes-Benz Fashion Week, tomé como referencia a mi gran amado Cristóbal Balenciaga. ¡Creo que esa colección va a ser la bomba!
Sociedad y vida personal
Desde su perspectiva, ¿cuál es el tipo de violencia que más afecta a las mujeres hoy en día?
La violencia de género es un problema tremendo que afecta a millones de mujeres. La violencia física es un horror, pero la violencia psicológica es demoledora y la lucha contra ella es mucho más complicada. Las mujeres debemos aprender a ser valientes desde pequeñas. Para mí es fundamental que nos defendamos unas a otras y que ayudemos a quienes no saben defenderse solas.
¿Qué significa la felicidad para usted?
En este momento, la idea de la felicidad está un poco distorsionada. Parte de ser feliz consiste, precisamente, en no ser feliz todo el tiempo. Como dice el refrán: «todos los días gallina y se aborrece la cocina». Hay que valorar los matices.
¿Existe alguna frase que le sirva de inspiración diaria?
Una de Confucio: «Elige un trabajo que te guste y nunca tendrás que volver a trabajar en tu vida».
Conexión con México
¿Qué es lo que más le atrae de México?
¡Todo! La comida —sobre todo los chapulines—, la gente y los colores. Me fascinan Luis Barragán y Frida Kahlo. Además, me rechifla el Centro Histórico de la Ciudad de México; podría pasarme horas enteras ahí.
¿Cuál es su color favorito?
El rosa mexicano, el fucsia.
¿En qué lugares se pueden adquirir sus prendas y accesorios?
En Liverpool, Palacio de Hierro, Sears, Sanborns y en muchos otros puntos de venta.
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