A penas a seis semanas de iniciar su reinado, la Reina Isabel II enfrentó la primera crisis de su mandato al tener que elegir entre apoyar a la dinastía Windsor o a su esposo, es decir tendría que escoger qué apellido llevarían sus hijos el de ella o el de su esposo.

El 9 de abril de 1952, la Reina Isabel II decretó que ella y sus descendientes serían conocidos con el apellido Windsor (su apellido), adoptado por primera vez por la familia real británica durante la Primera Guerra Mundial.

Felipe de Edimburgo, su esposo, se quejó diciendo: «soy el único hombre en el país que no puede darle su apellido a sus hijos».

Es importante mencionar que desde los inicios de la dinastía Windsor predominó la determinación de la Reina María, abuela paterna de la Reina Isabel II, y después el trabajo e influencia de su madre la Reina Madre al lado del Rey Jorge IV, hizo que juntas formaran un matriarcado que dominó a la familia real británica y esperaban que la nueva reina acatará la disciplina y así fue.

La actual monarca británica es la sexta mujer en ascender el trono británico y la monarca que más tiempo ha reinado. En septiembre del 2015 rompió el récord impuesto por su tatarabuela, la reina Victoria, luego de 63 años y 216 días el trono. La reina Victoria (1837-1901) reinó durante 63 años y siete meses.