Por Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa
En el entorno laboral actual, no todo depende de la experiencia, los conocimientos técnicos o los resultados visibles. Cada vez más, una habilidad silenciosa está marcando la diferencia entre quienes solo cumplen y quienes logran avanzar, conectar y sostener su bienestar en el trabajo: la inteligencia emocional.
A diferencia de lo que muchos creen, no se trata de “controlar emociones” o de ser siempre positivo. En realidad, la inteligencia emocional se refleja en algo mucho más cotidiano: cómo se responde ante la presión, cómo se interactúa con otros y cómo se gestionan situaciones incómodas en el día a día.
De acuerdo con un análisis de la Harvard Business Review, cerca del 90% de las personas con alto desempeño laboral tienen niveles elevados de inteligencia emocional.
No es lo que haces, es cómo te relacionas
En muchas organizaciones, el desempeño sigue midiéndose por entregables y resultados. Sin embargo, hay un factor menos visible que influye directamente en la experiencia laboral: el clima emocional.
Según el informe State of the Global Workplace de Gallup, sólo el 21% de los empleados en el mundo se siente comprometido con su trabajo. Uno de los principales factores es la calidad de las interacciones diarias, no solo con líderes, sino entre compañeros.
Esto significa que la forma en la que una persona escucha, responde, pregunta o reacciona impacta directamente en su entorno laboral, es decir, la inteligencia emocional no es exclusiva de los líderes; es una habilidad que cualquier persona puede desarrollar para mejorar su experiencia laboral y la de quienes la rodean.
Es por ello que a continuación se comparten ocho formas concretas de practicar inteligencia emocional en el trabajo:
1. Cumple tus promesas: Hacer lo que se dice genera confianza. La confiabilidad es clave en cualquier equipo.
2. Muestra empatía: Intentar comprender a los demás, sin juzgar ni querer “arreglar” todo, mejora la comunicación.
3. Da confianza para ganarla: Asumir buenas intenciones cambia la forma en que se construyen las relaciones laborales.
4. Pausa antes de reaccionar: Detenerse antes de responder ayuda a evitar conflictos innecesarios. No todo necesita una reacción inmediata.
5. Pregunta antes de asumir: Las suposiciones suelen generar malentendidos. Preguntar aclara y evita tensiones.
6. Reconoce tus errores: Aceptar equivocaciones genera respeto y abre la puerta al aprendizaje.
7. Di “gracias”: Reconocer el esfuerzo de otros fortalece la colaboración y el ambiente laboral.
8. Eleva a los demás:Apoyar y motivar a compañeros contribuye a un entorno más positivo y productivo.
Estas acciones no solo mejoran las relaciones, también influyen directamente en el rendimiento. Un estudio de TalentSmart señala que la inteligencia emocional define hasta el 58% del desempeño laboral.
Estoy convencida que los pequeños cambios en la forma de relacionarse pueden transformar completamente la experiencia laboral de una persona, porque desarrollar inteligencia emocional no solo ayuda a trabajar mejor, sino también a sentirse mejor en el trabajo.
Recordemos que muchas de las reacciones cotidianas (interrumpir, asumir, responder desde el estrés o evitar conversaciones) ocurren en automático. Sin embargo, hacerlas conscientes permite cambiarlas.
En un entorno laboral cada vez más demandante, la diferencia no siempre está en lo que se sabe hacer, sino en cómo se interactúa con los demás. Porque al final, más allá del puesto o la experiencia, lo que define la trayectoria profesional de una persona también es cómo hace sentir a quienes trabajan con ella.
Nora Taboada
Es Executive Coach, Speaker, Consultora Organizacional, escritora, Mamá y Esposa mexicana. Su propósito es promover un liderazgo más consciente y humano que ayude a crear culturas de trabajo inclusivas, positivas y creativas que sirvan como pilar para construir un mundo sostenible.
Nora Taboada siempre ha creído que los líderes necesitan, antes que nada, recibir las herramientas adecuadas para convertirse en seres humanos plenos, con mayor consciencia y un propósito definido. Lo que la ha llevado a «ser ganadora del “XVIII PREMIO IBEROAMERICANO DE PSICOLOGÍA DEL TRABAJO”.
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