El virus del papiloma humano es una de las infecciones virales más frecuentes a nivel mundial. Se estima que aproximadamente el 80 % de las personas sexualmente activas estarán expuestas al virus en algún momento de su vida.
El virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones virales más frecuentes y estudiadas en la actualidad debido a su alta prevalencia y a su relación con diversas enfermedades humanas. Aunque tradicionalmente se asocia con infecciones genitales y cáncer cervicouterino, en años recientes ha aumentado el interés científico por su participación en lesiones de la cavidad oral y ciertos tipos de cáncer orofaríngeo.
A pesar de la amplia información disponible, persisten numerosos mitos y creencias erróneas sobre su transmisión, diagnóstico y manifestaciones clínicas, lo que genera miedo, estigmatización y desinformación entre la población.
Con el objetivo de aclarar estas dudas, el maestro José Gustavo Cadena González, de la Facultad de Odontología (FO) de la UNAM, impartió la conferencia “Manifestaciones del VPH en cavidad oral: mitos y realidades”, donde explicó las principales características del virus, sus manifestaciones bucales y la importancia de la prevención y la información basada en evidencia científica.
Epidemiología del VPH
Para comprender la magnitud del problema y el impacto de este virus en la salud pública, es importante revisar primero algunos datos epidemiológicos del VPH.
El virus del papiloma humano es una de las infecciones virales más frecuentes a nivel mundial. Se estima que aproximadamente el 80 % de las personas sexualmente activas estarán expuestas al virus en algún momento de su vida. Esto, aclaró Cadena González, no significa que todas desarrollarán una enfermedad clínica, ya que en muchos casos el sistema inmunológico logra controlar o eliminar la infección. Sin embargo, el contacto con el virus es extremadamente común.
La alta prevalencia del VPH se relaciona con múltiples factores, entre ellos el inicio temprano de la vida sexual, múltiples parejas sexuales, la falta de vacunación, el desconocimiento sobre los mecanismos de transmisión y la persistencia viral debido a la evasión inmunológica.
La exposición al virus no distingue sexo, edad o condición social, por lo que prácticamente toda la población sexualmente activa puede estar en riesgo.
¿Qué es el VPH?
El VPH pertenece a la familia Papillomaviridae y posee características estructurales particulares. Se trata de un virus pequeño, no envuelto y con cápside icosaédrica. Su tamaño oscila entre 52 y 55 nanómetros, por lo que únicamente puede observarse mediante microscopía electrónica.
El hecho de no poseer envoltura lipídica le otorga una gran resistencia ambiental. A diferencia de otros virus más frágiles, el VPH puede soportar condiciones adversas y resistir ciertos detergentes y factores externos.
El VPH posee un marcado tropismo epitelial; es decir, tiene afinidad por las células que recubren piel y mucosas. Por ello, puede infectar regiones como la cavidad oral, la orofaringe, los genitales, el ano y la piel.
Para iniciar la infección, el virus necesita alcanzar las células basales del epitelio a través de microtraumatismos o fisuras que rompen la barrera protectora superficial. Una vez dentro, se une mediante la proteína L1 a receptores de heparán sulfato e inicia su ciclo infeccioso.
Conforme las células epiteliales maduran y ascienden hacia capas más superficiales, el virus utiliza la maquinaria celular para replicarse y producir nuevas partículas virales, mientras evade parcialmente la respuesta inmune.
Los tipos más frecuentes
El maestro de la FO destacó que los genotipos de VPH más frecuentes son principalmente el VPH 16 y el VPH 18. Estos están fuertemente asociados con cáncer cervicouterino, cáncer anal y cáncer de orofaringe.
Otros genotipos considerados de alto riesgo incluyen el 31, 33, 35, 45, 52 y 58, los cuales también se relacionan con lesiones premalignas o malignas. En contraste, los genotipos 6 y 11 se consideran de bajo riesgo y generalmente producen lesiones benignas como verrugas o papilomas.
VPH en la cavidad oral
En la cavidad oral, los tipos de VPH más comunes son el 6 y el 11, considerados de bajo riesgo porque generalmente producen lesiones benignas. También existen otros subtipos, como el 13 y el 32, que aparecen casi exclusivamente en la boca y se relacionan con una afección llamada enfermedad de Heck.
Las lesiones provocadas por el VPH en la boca suelen aparecer como pequeños crecimientos o “bolitas” que sobresalen de la mucosa. En muchos casos tienen una superficie irregular o parecida a pequeñas proyecciones en forma de dedos, y pueden ser de color blanco, rosado o similar al tejido normal de la boca.
Estas lesiones se producen porque el virus provoca que las células de la mucosa crezcan y se multipliquen más de lo normal. Aunque suelen ser pequeñas, algunas pueden aumentar de tamaño con el tiempo. Muchas veces se detectan rápidamente porque causan molestias al rozar constantemente con la lengua, los dientes o al hablar y comer.
A nivel microscópico, estas lesiones muestran un crecimiento excesivo del tejido que forma pequeñas prolongaciones semejantes a dedos o verrugas. En su interior contienen tejido conectivo y vasos sanguíneos que las alimentan, lo que explica su apariencia característica.
Lesiones en la boca por VPH
A partir de estos cambios en las células de la mucosa pueden aparecer distintas lesiones relacionadas con el VPH dentro de la boca.
Una de ellas es la verruga vulgar. Aunque normalmente se asocia con la piel, también puede presentarse en la cavidad oral. Suele verse como una lesión más gruesa y amplia que el papiloma oral común, y puede aparecer en los labios, la lengua o el interior de la boca.
El maestro Gustavo comentó que este tipo de verruga está relacionado principalmente con algunos subtipos específicos del VPH. Al observarla en estudios de laboratorio, los especialistas identifican características que permiten diferenciarla de otras lesiones similares.
Otra lesión importante es el condiloma acuminado, asociado principalmente con transmisión sexual. En comparación con otras lesiones por VPH, suele ser más grande y con una superficie más irregular o verrugosa.
También existe una afección conocida como enfermedad de Heck o hiperplasia epitelial focal. Esta enfermedad se relaciona sobre todo con los subtipos 13 y 32 del VPH y se presenta con mayor frecuencia en niños y en algunas poblaciones originarias de América. En algunos casos, las lesiones desaparecen por sí solas durante la pubertad, aunque en otros pueden permanecer durante años. Además, se ha observado que puede existir transmisión entre integrantes de una misma familia e incluso durante el nacimiento si la madre porta el virus.
Mitos sobre el VPH
Una vez revisadas las principales manifestaciones orales del VPH, el académico de la FO abordó algunos de los mitos más frecuentes relacionados con esta infección.
Mito: Tener VPH en la boca significa desarrollar cáncer oral
Realidad: Solo algunos genotipos de alto riesgo, principalmente el 16 y el 18, se relacionan con carcinomas, y esta asociación ocurre sobre todo en la orofaringe. Actualmente no existe evidencia concluyente que demuestre que estos genotipos produzcan carcinoma en la cavidad oral propiamente dicha.
Mito: El VPH únicamente se transmite mediante relaciones sexuales
Realidad: Aunque la transmisión sexual es una vía importante de contagio, no es la única. El virus también puede transmitirse por contacto directo entre piel y mucosas, por autoinoculación e incluso durante el nacimiento. Esto es especialmente relevante en niños, ya que la presencia de lesiones orales por VPH no implica necesariamente abuso o contacto sexual.
Mito: Eliminar una lesión significa curar la infección
Realidad: El VPH puede permanecer latente dentro de las células epiteliales incluso después de eliminar clínicamente las lesiones. El sistema inmunológico puede mantenerlo inactivo durante largos periodos; sin embargo, factores como inmunosupresión o estrés pueden favorecer su reactivación.
Mito: El VPH tiene una cura definitiva
Realidad: Actualmente no existe una cura universal definitiva para el VPH. Aunque existen investigaciones prometedoras, como tratamientos basados en fototerapia y compuestos químicos desarrollados en instituciones científicas, estos aún continúan en estudio. Por ello, una vez adquirida la infección, el virus puede permanecer en el organismo de forma indefinida.
Mito: El VPH solo afecta a personas con múltiples parejas sexuales
Realidad: El riesgo de infección existe desde el primer contacto sexual si ocurre exposición al virus. Además, aunque el uso del condón reduce considerablemente el riesgo de transmisión, no ofrece una protección absoluta, ya que el virus puede encontrarse en áreas no cubiertas por el preservativo y transmitirse mediante contacto con piel o mucosas infectadas.
Mito: El VPH se contagia fácilmente al compartir vasos u objetos personales
Realidad: Aunque teóricamente el virus puede sobrevivir por periodos cortos en superficies, la transmisión por esta vía es extremadamente poco probable. La principal forma de contagio continúa siendo el contacto directo entre tejidos.
Mito: Las lesiones aparecen inmediatamente después del contagio
Realidad: El VPH puede permanecer asintomático durante meses o incluso años antes de manifestarse clínicamente. Muchas personas pueden portar el virus sin saberlo y desarrollar lesiones mucho tiempo después de la infección inicial.
La información como herramienta de prevención
Cadena González enfatizó que la mejor herramienta frente al VPH continúa siendo la información basada en evidencia científica. La vacunación, las revisiones periódicas y la detección oportuna permiten reducir riesgos y evitar que los mitos generen estigmas innecesarios alrededor de una infección sumamente frecuente en la población.
Con información de UMAN Global.
Sin comentarios