Mosaico de la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén. Foto Anna Robertson.
La voz femenina en la Pascua
Cuando la mayoría de los discípulos huyeron, las mujeres —María (madre), María Magdalena y María de Cleofás— permanecieron fieles al pie de la cruz, rompiendo barreras culturales de la época.
Las «hijas de Jerusalén» que acompañaron a Jesús en su camino al calvario, mostraron misericordia, y a Claudia Procla, mujer de Pilato, reconoció la injusticia cometida. En un contexto donde seguir a un condenado era peligroso, ellas no ocultaron su identidad ni su devoción.
Nombrada «apóstol de los apóstoles»
La Primera Testigo d la Resurrección fue María Magdalena al descubrir el sepulcro vacío y en ver a Jesús resucitado, siendo nombrada «apóstol de los apóstoles».
Al respecto Anna Robertson, Directora de Organización Distribuida de Discerning Deacons, narró después de su visita a la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén: «Exasperada, observé las representaciones de los doce apóstoles con reproche, como si fueran los culpables de la eliminación sistemática de las mujeres de la historia cristiana, antes de volver a posar mis ojos en María Magdalena. ‘Debe sentirse sola,’ pensé con un suspiro, ‘siendo la única mujer en la sala, y tan a menudo’.
…pero entonces recordé la frase que dice: Nunca estoy sola. Mira a tu alrededor.
Miré a mi alrededor: más de 100 peregrinos, la mayoría mujeres, llenaban la capilla. Pensé en el texto de un informe sinodal de Tierra Santa que se incluyó en el Documento sobre la Etapa Continental (DEC) del Vaticano:
En una Iglesia en la que casi todos los responsables de la toma de decisiones son hombres, hay pocos espacios en los que las mujeres puedan hacer oír su voz. Sin embargo, son la columna vertebral de las comunidades eclesiásticas, tanto porque representan la mayoría de los miembros practicantes como porque se encuentran entre los miembros más activos de la Iglesia”, expresa Anna Robertson.
Mujeres las primeras testigos de la Resurrección. Jesús les confió a ellas la tarea de informar a los apóstoles sobre su resurrección, dándoles una voz y autoridad sin precedentes en esa época.
Ya que en el siglo I, el testimonio de una mujer no solía tener validez legal, por lo que el hecho de que Jesús las eligiera como primeras mensajeras fue un acto revolucionario.
Por lo que se puede decir que Semana Santa no es solo un relato de sacrificio masculino, es también una historia en la que la fe y lealtad femenina permitió que el mensaje de la resurrección llegara al resto del mundo.
Del silencio al liderazgo
El papel femenino ha pasado de ser mayormente silencioso a uno de liderazgo y participación activa. Casos como el de Albacete en 1987, donde se fundó una de las primeras cofradías por mujeres, marcan hitos en la lucha por la igualdad de derechos dentro de estas instituciones.
El último hito. Este año por primera vez en casi 500 años de historia, una mujer lidera la Iglesia de Inglaterra: Sarah Mullally, de 63 años, fue instalada como la primera Arzobispa de Canterbury.
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