Olga Sánchez Cordero, titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), acusó haber sufrido de violencia de género y misoginia al interior del gabinete de la administración federal.

En el conversatorio “Del derecho al voto al ejercicio del poder”, organizado por el Museo de la Mujer, la funcionaria excluyó de esta denuncia al presidente Andrés Manuel López Obrador, pues aseguró que el mandatario siempre le ha dado su lugar.

Entonces había veces en estos gabinetes de seguridad exclusivamente de varones en donde en ocasiones mi opinión, y digo, no por el presidente, al contrario, el presidente siempre me ha dado mi lugar, pero entre los miembros, una participación mía podría inclusive no ser tomada en consideración en ese momento, aunque yo tuviera la razón y aunque estuviera aportando algo importante.

En la videoconferencia moderada por la doctora Patricia Galeana, directora del museo, la secretaria confió en que, a medida que pase el tiempo, las mujeres conquistarán más cargos públicos, por lo que tal hecho no será motivo de asombro.

Por otra parte, apuntó que no se puede hablar de un país democrático si en este las mujeres no tienen una representatividad igual a la de los varones.

Con todo y que cada vez hay más mujeres en puestos estratégicos de la toma de decisiones, aún no hemos alcanzado la igualdad de representación en todas las instancias de gobierno, me parece que hay que empezar por la conquista de la ciudadanía que representó el reconocimiento del derecho a votar a todas las mujeres.

Dichas consideraciones “erróneas” fueron un factor determinante para negar el voto a las mujeres. A finales del siglo XIX, abundó la exministra, comenzó a propagarse en el país la idea del sufragio femenino; revistas como Violetas del Anáhuac y agrupaciones como las hijas de Cuauhtémoc, trabajaron en favor de este derecho.

Fue hace apenas 67 años cuando fue reconocido el derecho de las mujeres a ejercer el voto en comicios federales. Se trata de un logro reciente y que ejemplifica muy bien la enorme brecha que existe entre la representación de varones y de mujeres. Basta con ver el hecho de que fue hasta el año de 1979, hace apenas 41 años, cuando el gobierno de México tuvo su primera gobernadora en el estado de Colima, Griselda Álvarez.

Agregó que a pesar de que las mujeres tienen derecho a votar y ser votadas, la representación de dicho sexo en los ámbitos de decisión sigue siendo escasa. De la misma forma, acusó que el acceso a la justicia para denunciar violencia se encuentra amenazada por estereotipos de género.