El 2020 será recordado como uno de los peores años de crisis económica en la historia moderna, cuyos efectos alcanzarán prácticamente a todo el mundo.  No obstante, de acuerdo con Rafael Ramírez de Alba, profesor y director del área de Entorno Económico de IPADE Business School, esta crisis es también una oportunidad demasiado valiosa como para permitirse desaprovecharla.

Ramírez de Alba expone las acciones que debería tomar la administración actual de México para sobrellevar esta crisis: “Empezando por la certeza de que hay espacio fiscal y monetario para el otorgamiento de apoyos más agresivos sin necesidad de crecer el gasto público, sino más bien haciendo un reenfoque del mismo y poner más atención al sector salud, el cual tendrá un impacto profundo en el país”. A decir del experto, las acciones puntuales a aplicar en esta coyuntura son:

  • Buscar un mecanismo de apoyo directo para las personas de menores recursos y a la economía informal.
  • El alivio de la carga fiscal y regulatoria a las empresas.
  • La cancelación de proyectos de nula o negativa rentabilidad financiera y social.
  • No recurrir al aumento de impuestos después de la crisis inmediata, especialmente a las empresas.

Por otro lado, puntualiza que el recorte de la calificación crediticia a México por parte de la calificadora Fitch Rating, “dejándolo apenas a un escalón de perder el grado de inversión”, tendrá repercusiones que van desde la baja en la confianza de los instrumentos emitidos, en primer lugar por el gobierno federal, y de ahí en cascada hasta llegar a los emisores privados, lo que hará que el costo de la deuda sea mayor, lo cual, restringirá aún más la posibilidad de mayores estímulos fiscales.

Tomando en cuenta lo anterior, el experto en entorno económico reconoce que la incertidumbre estará presente y podría empañar la visión de los líderes. Por ello, hace las siguientes recomendaciones a las empresas mexicanas para sobrellevar la crisis:

  1. Pensar en etapas. La primera responsabilidad del empresario en estos tiempos es sobrevivir mientras duren las restricciones a la actividad económica y trabajar en un plan de continuidad viable: “Tratar de poner en primer lugar a los colaboradores, y de impactar lo menos posible, en este afán de ahorrar costos, a nuestros proveedores, especialmente si son pymes. Finalmente, pensar en retomar planes de inversión y crecimiento, en cuanto sea posible, de lo contrario el alargamiento de la crisis económica más allá de este año será una profecía auto-cumplida”, explica.
  2. Visualizar el peor escenario razonable y cómo superarlo. No pensar en una estrategia óptima para las circunstancias sino en una estrategia robusta. Plantearse qué hacer si el entorno económico se deteriora de esa manera por un período prolongado, para poder superarlo y ser exitosos en esas circunstancias: “Ya sea desde analizar la estructura financiera de la empresa, pasando por nuestra cadena de suministro, cómo nos organizamos, nuestro nivel de digitalización, dependiendo de la industria en la que juguemos”, señala.
  3. Hacer un plan para regresar a la “normalidad”. En este punto es indispensable rodearse del mejor talento para ejecutar ese retorno: “Vamos a regresar y las circunstancias van a ser muy distintas, por lo que necesitamos tener personas de alto nivel en la organización enfocadas ya desde ahora en empezar a crear esos escenarios”, comenta.
  4. Ejecutar una estrategia de transformación digital. Esta crisis invita a explorar las oportunidades para la digitalización de la organización, misma que, de acuerdo con Rafael Ramírez, “tiene que estar en las prioridades de todos los directores de empresa, no sólo para la crisis inmediata sino para los planes de continuidad de la empresa a futuro”.
  5. Analizar el nuevo escenario y pensar: ¿cuál es la estrategia adecuada? Esto dependerá de el sector en el que se encuentre la empresa y de qué tanto permanezcan las circunstancias económicas adversas. “Ya sea replegarse, perseverar en una línea de negocio, innovar o salir de aquello que ya no sea redituable. En términos económicos, hay que enfocarse en las actividades en las que las nuevas circunstancias nos representen el menor costo de oportunidad en la asignación de los recursos escasos con los que contamos como empresa”, puntualiza.