Orgullosamente cada día más mujeres forman parte de la matrícula escolar a nivel licenciatura y posgrado, logrando titularse en mayor porcentaje y con mejores calificaciones que los hombres, sin embargo las condiciones para escalar en el ámbito laboral todavía son truncadas muchas veces por no poder compaginar la vida profesional con la familiar.

«Las mujeres tienen mayores tasas de graduación de educación terciaria (universitaria) que los hombres (21% comparado con 18%)», de acuerdo con datos de OCDE.

Además, las mujeres terminan la universidad con mejores calificaciones que los hombres.

Aún con el talento demostrado, siguen siendo varios los aspectos que influyen en que muchas profesionustas abandonen sus proyectos profesionales, pero uno de los más notables es que además de lo complicado y competido que es el mercado laboral, los salarios en la mayoría de los casos no alcanzan para pagar el trabajo doméstico, por lo que esté termina recayendo como responsabilidad plena en la señora de la casa, trabajo que termina haciendo después de ausentarse de casa por mas de 10 horas al día, entre cinco y hasta seis días a la semana.

«Muchas mujeres mexicanas se enfrentan a importantes obstáculos que les impiden participar plenamente en el mercado laboral. Estos incluyen: la carga del trabajo no remunerado (las mexicanas dedican 4 horas diarias más al trabajo no remunerado que los hombres); los tradicionales roles de género; y la carencia de políticas de conciliación entre trabajo y vida familiar, especialmente la insuficiente oferta de servicios de cuidado infantil y de prácticas laborales flexibles», señala la OCDE.

Lo que influye directamente en que las mujeres ocupen menos de un tercio de los puestos gerenciales y tengan una participación de 1 mujer por cada 10 hombres en los puestos directivos, datos de la OIT.

Y todavía, además de la desalentadora situación profesional-familiar, ellas son quienes cargan con la mayor culpa al estar ausentes tanto tiempo de su hogar.