¿Qué significa cumplir 89? Para Marta Elena Guerra Treviño la respuesta es simple: doctorarse en la UNAM y seguir haciendo lo que le apasiona tanto, aprender. “Es una satisfacción increíble el lograr una meta fijada tres décadas antes”, expresa con una alegría que envuelve la estancia del hogar que la ha visto crecer como profesionista, docente, mujer y madre.
Hoy es la persona más longeva en obtener un doctorado en la Universidad Nacional, institución en la que quiso formarse desde joven, pero a la que ingresó hasta los 42 años, cuando comenzó con la licenciatura en Lengua y Literaturas Modernas Inglesas (Letras Inglesas) en la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL).
Varios idiomas
Marta Elena, la mayor de cuatro hermanos, ha sido una disciplinada del estudio desde niña. “En primer grado fui una alumna maravillosa. Después mis calificaciones bajaron porque salíamos a las seis de la tarde y, como mi papá trabajaba en un banco, llegábamos a casa de noche y a esa hora debía practicar piano. En cuarto de primaria cambiamos de colegio, salía más temprano”.
Sus primeros acercamientos a las letras inglesas ocurrieron cuando estudió el high school en Estados Unidos. No obstante, siempre tuvo interés por aprender francés. “Me mandaron a Canadá y ahí me enseñaron francés, en inglés. Me encantó y supe que era lo mío. Regresé a México a los 18 años para entrar a la UNAM, pero, ¡sorpresa!, la preparatoria que cursé en el extranjero no se validaba aquí”.
Así comenzaron sus primeras experiencias como profesora, vocación que surgió en su niñez, cuando jugaba con sus hermanos y abuela a ser maestra. Ofreció lecciones gratuitas de francés en un colegio de monjas a cambio de que ellas la dejaran cursar el bachillerato por las mañanas, pues por las tardes su padre no le permitía asistir a clases. “Era un ser humano lindísimo, aunque también muy tradicional y rígido”.
Al concluir, trabajó unos años y después se casó con el científico y académico de la UNAM Carlos del Río Estrada. Cuando el menor de sus hijos empezó a ir a maternal, se empleó como docente. “Pagaban mal y busqué hacer una carrera porque no podía escalar laboralmente por falta de medios. Mi esposo me comentó que recién empezaba el Sistema de Universidad Abierta (SUA). Entré a la licenciatura en 1979”.
Recibió su título el 8 de abril, acompañada de sus familiares y rodeada de amigas, compañeras de trabajo, sinodales, así como de su asesora de tesis, Ileana Rojas, todas ellas mujeres que la han impulsado a alcanzar sus sueños
Trayectoria en la Universidad
Para Marta Elena Guerra, ingresar a la UNAM le provocó sentimientos encontrados. Por un lado, estaba feliz de convertirse en alumna, pero, por otro, sentía pavor de enfrentarse a un sistema nuevo y diferente para ella. Pese a querer dedicarse a las letras francesas, el destino la encaminó a las inglesas, algo que al final disfrutó gracias a que las y los maestros que le impartieron clases le dieron perspectivas diferentes sobre la vida.
Al recorrer los pasillos de la biblioteca de la FFyL, que tantas veces frecuentó, recuerda con afecto los momentos que marcaron su trayectoria como estudiante. “En el primer semestre pensé en abandonar porque se me complicaba entender cómo funcionaba el SUA. Le expuse esto a una de mis profesoras, quien me planteó: ‘si en tercer semestre te quieres ir, hazlo, antes no’. Llegado el momento, ya no quise darme de baja, pues dos compañeras me ayudaron a comprender cómo estudiar y, a cambio, les enseñé inglés. La Facultad se convirtió en mi segundo hogar”.
Con su tenacidad y compromiso de siempre, criaba a sus cuatro hijos e hijas durante el día y, por las noches e incluso madrugadas, se dedicaba a estudiar y a hacer tareas. Se tituló con mención honorífica a los 46 años. Tres meses después le ofrecieron trabajar como docente en el Departamento de Lenguas de la FFyL (DELEFyL), algo que hizo a lo largo de cuatro décadas. “Al jubilarme tuve que renunciar a dar mis clases, que me encantaban. Esa experiencia me dejó un gozo increíble”.
Su jovialidad, generosidad y calidez marcaron a cientos de estudiantes que tomaron Comprensión de Lectura en Inglés en el sistema que tanto se le había dificultado cursar a ella. Del mismo modo, dejó huella en quienes colaboraron a su lado en el Departamento de Servicio Social e Idiomas del SUAFyL, donde también se desempeñó durante 40 años.
“Teníamos cubículos largos, angostos y sin puertas, les decíamos las caballerizas. Un día llegué y me encontré con que ya no podía ocupar el mío, habían sacado mis cosas. Carlo, un compañero, me ofreció el suyo, pero me negué porque no cabíamos ambos. Él insistió: ‘Yo me voy a la biblioteca. Tú no puedes atender a alumnos a medio pasillo y sentada en el piso’. Fue conmovedor porque dejó todas sus pertenencias para dármelo a mí. A la fecha somos buenos amigos”, rememora con cariño.
Su entusiasmo por crecer académicamente la llevó, en 1986, a hacer una maestría en Letras Inglesas. “Tuve una profesora estupenda, egresada de Teatro, Luisa Josefina Hernández. Gracias a ella, mi gusto por la literatura creció. Cursé 18 meses más sólo por tomar clases con ella, yo ya no tenía prisa”.
Cuando su esposo falleció, Marta Elena Guerra Treviño encontró consuelo en la Universidad y, tiempo después, elaboró su tesis bajó la dirección de Federico Patán. “Fue maravilloso trabajar con él. El tema que desarrollé fue sobre el totalitarismo en la literatura”.
Vida unida a las aulas
Motivada por demostrarse a sí misma que podía obtener un grado más, Marta Elena aprovechó su experiencia como docente para entrar al doctorado en Pedagogía. “Hice mi tesis sobre la institucionalización del DELEFyL. Me costó trabajo porque no soy muy ducha para la computación, pero todo mundo me apoyó. Fue una simbiosis muy padre”.
El 13 de febrero de 2026 tomó protesta y se convirtió en la persona más longeva en doctorarse en la Universidad Nacional. “Lo logré ahora que ya no trabajo y que estoy jubilada, pues era algo que quería hacer. Esperaba obtenerlo el día de mi cumpleaños, el 20 de enero, pero por azares del destino fue un poco después”.
Desbordada de alegría y entre ramos de flores, Marta Elena recibió su título el 8 de abril, acompañada de sus familiares y rodeada de amigas, compañeras de trabajo, sinodales y de su asesora de tesis, Ileana Rojas, todas ellas mujeres que la han impulsado a alcanzar sus sueños.
El acto sirvió también como escenario para que Mary Frances Teresa Rodríguez Van Gort, directora de la Facultad de Filosofía y Letras; Ivonne Ramírez Wence, titular de la Dirección General de Administración Escolar; Cecilia Silva Gutiérrez, coordinadora general de Estudios de Posgrado, y Ana María Salmerón Castro, responsable del posgrado en Pedagogía, reconocieran y honraran su trayectoria en la UNAM.
Hoy, esta puma de corazón sigue uniendo su vida a las aulas. Enfática y sin atisbo de dudas, concluye: “Voy a estudiar herbolaria porque ya me realicé en lo que yo quería y ahora esto es por gusto, paraver si puedo ayudar a los demás a que no tomen tanta pastilla”.
Con información: Gaceta UNAM.
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