Con el tiempo el ser humano se da cuenta que repite patrones en sus relaciones personales, en el trabajo o en cualquier otro ámbito sin saber por qué. Lo que se vive está directamente relacionado con situaciones que ya hemos vivido en algún momento anterior de nuestra vida y con situaciones que experimentó alguno de nuestros ancestros.

Más de una vez nos hemos podido ver atrapados en situaciones que nos parece ya haberlas vivido, sin embargo se repiten. Es como si hubiera un mecanismo interno que nos lleva a vivir dentro de un ciclo, haciendo las mismas cosas y generando los mismos pensamientos, no importando si nos benefician o no.

Un ejemplo puede ser cuando se tiene un familiar o un amigo atrapado en una situación en la que lo vemos sufrir y le insistimos en que lo resuelva de alguna manera, ya que nos cuesta soportar verlo en una circunstancia que nos parece perjudicial. En ambos casos, si nos pasa a nosotros como si les pasara a otros, encontraremos algo o a alguien a quien echarle la culpa por lo sucedido. Creemos que lo que nos molesta está fuera de nosotros.

Nuestras experiencias nos son casuales, no estamos mal de la cabeza por hacer cosas ilógicas e irracionales. Estamos procesando una información que es propia de nuestro clan. Es como si sintiéramos el mismo sufrimiento que nuestros antepasados en algún momento en el que temieron por su supervivencia cuando, en realidad, nosotros no estamos en una situación que ponga en peligro nuestra vida. Vivimos la misma emoción en un escenario distinto.

Tomar conciencia es hacer emerger esa información que está en nuestro interior y comprender que estamos viviendo igual que lo hacían nuestros padres y abuelos. A pesar de que nuestra circunstancia es diferente resolvemos las situaciones de la misma manera. Cuando comprendemos dejamos de posicionarnos, perdonamos y nos liberamos del victimismo, alcanzando una madurez emocional.

Al tomar conciencia comprendemos para qué vivimos lo que vivimos. Lo único que tenemos que hacer a lo largo de nuestra vida  es aprender que las situaciones que experimentamos son una oportunidad para crecer. A partir de esta conciencia dejamos de pensar y empezamos a hacer. Comprender lo que no tiene explicación nos da paz y esa paz contribuye de forma muy clara a nuestro bienestar emocional.

En México, un estudio realizado por la Consultora Mexicana Crecimiento Sustentable, señala que la gente con un equilibrio emocional entre su vida familiar y profesional tiene hasta un 33% de mayor energía y dinamismo en todas sus actividades del día a día, lo que deriva en plenitud y en un mayor bienestar personal.

El pasado 11 de julio Enric Corbera presentó en la Ciudad de México la conferencia «Las huellas de nuestra familia», en la cual los asistentes pudieron tomar conciencia del factor emocional presente en sus conflictos personales a través del método de la Bioneuroemoción, que permite tomar una foto panorámica de las problemáticas para poder percibir todos los factores que están afectando la calidad de vida y en consecuencia, tomar decisiones mucho más eficaces.

Enric Corbera Institute es una organización educativa dedicada a la Bioneuroemoción. Enric Corbera Institute, centro fundador de la Bioneuroemoción, está formado por un equipo de profesionales de diferentes disciplinas científicas y humanistas comprometidos con el desarrollo de una nueva visión del bienestar, acorde con la realidad actual del mundo.

Fuente: https://www.enriccorberainstitute.com/blog/heredamos-mucho-mas-que-genes