En México no existen cuotas que alcanzar con un mínimo de mujeres en esos puestos, tampoco iniciativas que promuevan su participación en las juntas directivas.


El estudio de Deloitte “Mujeres en los Consejos de Administración: Una perspectiva global” informa que esta situación mejoró pero sólo modestamente, al pasar de 12% de mujeres en consejos de administración empresarial a nivel mundial reportado el año pasado, a una presencia de 15% para este año.

Sólo países como Italia, Noruega, Australia, Reino Unido y Canadá lograron un aumento de alrededor de 5% de mujeres en consejos administrativos. Y aunque las juntas directivas en América, no presentan gran diversidad, el progreso en Europa, Oriente Medio y África tiene una gran variación.

Daniel Aguiñaga, Socio Líder de Gobierno Corporativo de Deloitte en México comenta: “Existe una necesidad de continuar implementando iniciativas que aumente la participación de las mujeres en la alta dirección y consejos de administración en nuestro país, sin embargo, estas iniciativas no deben ser cuotas de representación. Las compañías deben de tomar en cuenta las habilidades y experiencia que están alineadas a sus estrategias, debe existir un mejor entendimiento de mercado incluyendo riesgo de mercado y de talento de manera que pueda identificarse donde las mujeres pueden contribuir más”.

La diversidad en las juntas, como en Australia, están en aumento. La región de Asia y el Pacífico está muy retrasada comparada con otras regiones.

Al respecto, la firma McKinsey Global Institute, indica que pese a que alrededor de 75% de los Directores Ejecutivos de las empresas a nivel mundial incluyen la equidad de género como una prioridad empresarial, la realidad no refleja esas aseveraciones.

Datos del Foro Económico Mundial coinciden con que las mujeres sólo ocupan 20% de los escaños parlamentarios, el 18% son Ministras o Secretarias de Estado y 47% de los países tienen a mujeres como líderes de Estado.

La inequidad sigue en niveles altos, por ejemplo, si una mujer aspira a ganar lo mismo que un hombre, las estadísticas disponibles muestran que no tiene muchas alternativas para lograrlo dentro de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

A la problemática anterior se suma la brecha salarial de género, la cual será equitativa en 170 años a nivel mundial si continúan las tendencias actuales, ya que la diferencia para este 2016 aún sigue siendo de casi el doble entre hombres y mujeres, indica el Foro Económico Mundial.

De acuerdo con PwC se estima que Polonia lograría que hombres y mujeres ganen en promedio lo mismo en el 2021, Estados Unidos lo haría en 2070 y México en el 2115.

México repitió en el lugar 33 de empoderamiento femenino en el lugar de trabajo, informó PwC, en México hay una diferencia salarial de 16.7% entre hombres y mujeres. Las mujeres en México tuvieron un incremento del 20% del salario para alcanzar a sus contrapartes masculinas en el desarrollo de actividades similares.

Un problema social con el que se lidia día a día es que en todo el mundo las niñas y las mujeres batallan con opiniones y creencias comunes que limitan sus oportunidades y potencial, para triunfar en temas de leyes, las políticas y las instituciones que las detienen.

Los beneficios económicos mundiales de cerrar por completo la brecha salarial son inmensos. Un informe reciente del McKinsey Global Institute, reveló que se podrían agregar 28 billones de dólares o 26% al PIB anual global para el 2025, un aumento equivalente al PIB de China y Estados Unidos juntos.

La consultora PwC reveló que cerrar la brecha de género podría mejorar los ingresos de las mujeres de los países de la OCDE en más de 2 billones de dólares, un salto de 23% y sumar más mujeres al mercado laboral podría aumentar el Producto Interno Bruto (PIB) de la OCDE 12%, lo que se traduce en casi 6 billones de dólares.

Al respecto, en México no existen cuotas que alcanzar con un mínimo de mujeres en esos puestos, ni tampoco existen iniciativas que promuevan la participación de las mujeres en las juntas directivas o en puestos gerenciales altos en el sector privado.