Por primera vez el tenor lírico Ramón Vargas escenificó la ópera Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizeti, una obra de amor y tragedia en la que dio vida al personaje de Edgardo de Ravenswood,

Con esta obra, Vargas debutó en el Metropolitan Opera House de Nueva York, donde sustituyó a Luciano Pavarotti. A pesar de haber interpretado a Edgardo en diversos recintos de Milán, París, Nápoles y Viena, esta es la primera vez que el tenor lo hace de manera escénica en el Palacio de Bellas Artes.

«He tenido la oportunidad de cantar esta ópera en diversos recintos de Nueva York, Milán, París, Nápoles y Viena; Edgardo es un personaje que quiero mucho porque es un caballero de gran nobleza», recordó Vargas, quien ha interpretado más de 60 papeles en obras líricas que abarcan desde la época barroca hasta el siglo XX.

Para el tenor, la historia de «Lucia di Lammermoor» es la versión escocesa de «Romeo y Julieta» porque los protagonistas que se enamoran pertenecen a familias rivales. «Edgardo está dispuesto a olvidar los rencores y salvar su amor; es un personaje valiente y noble que disfruto mucho interpretar», expresó el tenor.

En la ópera de tres actos Lucia di Lammermoor, participan la soprano Irina Dubrovskaya en el rol de Lucia, con la orquesta y coro del Teatro de Bellas Artes, con dirección en escena de Enrique Singer y la batuta del director huésped Srba Dinic.

La obra es con música de Gaetano Donizetti y libreto en italiano de Salvatore Cammarano, basado en la novela The bride of Lammermoor, de Walter Scott.

Ramón Vargas reconoció que luego de 35 años de trayectoria “es muy importante reconocer tus límites, lo cual es un acto de humildad, porque ofrece la posibilidad de escoger tu repertorio y creo que ese ha sido el secreto de mi larga carrera”.

Así mismo, Vargas está convencido de que llegar a un alto nivel y ser reconocido en todo el mundo es difícil, pero más complicado es mantenerse en la cima; no obstante, sostuvo, «lo importante es saber que pasa el tiempo, yo, por ejemplo, me he vuelto un clásico».

Para el tenor, la única manera de mantener un nivel alto es ser firme y responsable «porque al final el éxito es algo relativo. Yo agradezco gozar de buena salud, pero también tener, gracias a mis maestros, una técnica vocal sólida que me ha permitido abarcar un amplio repertorio operístico».

«En este momento de mi vida me siento muy bien en todos los sentidos, física y anímicamente, tengo muchos planes y creo que en mi vida he sido feliz porque he aprendido a disfrutar cada momento de mi vida y seguiré haciéndolo», concluyó. Tras presentar «Lucia di Lammermoor», en el Palacio de Bellas Artes, Ramón Vargas interpretará a «Simon Boccanegra» (versión concertante) con la Ópera de Monte Carlo (marzo) y debutará como «El Zar Berendei» en «La doncella de la nieve (Snegúrochka)», de Rimsky Korsakov, con la Ópera de París-Bastille (abril-mayo).

El próximo 19 de mayo participará en el concila Ópera Estatal de Viena, donde cantará un acto de «Simón Bocanegra».

Mientras que en julio ofrecerá un concierto en el Festival de Krumlov; en octubre en la inauguración del Festival Verdi en Parma y para cerrar el año actuará en «La clemenza di Tito», en la Ópera de París-Bastille (noviembre-diciembre).

Lucia di Lammermoor se presentará en el Palacio de Bellas Artes el día 26 de febrero a las 17 horas y el 21, 23 y 28 a las 20 horas.