La pintura Baile de Tehuantepec’ de 2 metros de largo y 1.63 metros de ancho, es uno de los cuadros más grandes de Rivera, estará presente en la muestra Pinta la Revolución. Arte moderno mexicano (1910-1950)  que se inaugurará en el Palacio de Bellas Artes.

Dicho cuadro fue subastado por la casa Phillips y el comprador, Eduardo Costantini –presidente del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires- pagó 15.7 millones de dólares, imponiendo así el récord más alto de venta para el arte latinoamericano.

Costantini dijo que cuando Phillips le informó hace poco de que el cuadro estaría nuevamente disponible, se le «rompieron todos los esquemas».

Cuando recibí un email, fue emoción pero también duda. No podía creer que efectivamente se tratara de esta obra», dijo Costantini. «Fue muy sorpresivo para mí que después de 21 años la obra se vendiera».

Costantini explicó que para él Rivera es el artista más importante de la historia moderna y contemporánea latinoamericana y que «Baile en Tehuantepec» es una de sus obras principales sobre tela. A pesar del interés del argentino en la obra, dijo que en la subasta de 1995 solo logró comprar el cuadro de Kahlo «Autorretrato con chango y loro».

«Por un tema presupuestario, no pude adquirir las dos piezas». Siempre me quedó en mi mente quién había comprado la otra obra, dónde estaba», explicó.

Rivera realizó la pintura en 1928, en su etapa conocida como ‘realismo social’. Pasó por el MET, la colección de la Galería de Ciencia y Arte de IBM, y en 1995 fue adquirido por un coleccionista anónimo que lo sacó de circulación.

Para Augusto Uribe, vicepresidente para las Américas de Phillips, se trata del cuadro más importante de Rivera en una colección privada fuera de México.

Lo que hace que este lienzo sea particularmente importante es que es un trabajo emblemático en el que Rivera hizo esfuerzos para establecer una identidad nacional al romper con el modernismo europeo y adoptar la mexicanidad», dijo Uribe a la AP. «Esta obra maestra moderna captura el compromiso de Rivera ante los objetivos muralistas para conmemorar la celebración de la cultura indígena de México».