Si eres de los que creen que los colaboradores de una empresa tendrán mejores resultados teniendo mayor presión, control y vigilancia, esto te interesa, porque las organizaciones más innovadoras y productivas del siglo XXI han descubierto que el verdadero motor del rendimiento no es el miedo, sino la seguridad psicológica.
Este concepto, popularizado por la profesora de Harvard Amy Edmondson y respaldado por el famoso Proyecto Aristóteles de Google, se define como la creencia compartida de que el entorno de trabajo es seguro para asumir riesgos interpersonales. Es la certeza de que nadie será humillado, castigado o tachado de incompetente por expresar una idea errónea, hacer una pregunta incómoda, admitir un error o mostrar vulnerabilidad.
“Lejos de ser una aspiración meramente humanista, la seguridad psicológica se traduce de forma directa en el balance financiero y en los indicadores de productividad de las empresas. Cuando un colaborador opera libre del temor a las represalias, su cerebro desactiva el modo de supervivencia —gobernado por la amígdala— y libera recursos cognitivos para la creatividad, la innovación y la resolución compleja de problemas”, explica Nora Taboada, fundadora de AFE-Liderazgo Consciente y autora de Felicidad Activa.
En el panorama empresarial mexicano, la ausencia de entornos seguros cobra una factura sumamente alta. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), México se sitúa entre los primeros lugares a nivel mundial en prevalencia de estrés laboral, estimando que hasta el 75% de los trabajadores mexicanos padece el síndrome de burnout o desgaste ocupacional. Esta cifra supera a potencias económicas como China (73%) y Estados Unidos (59%).
Y además, el impacto económico de este fenómeno es devastador: el IMSS reporta que el estrés y los trastornos psicosociales no atendidos representan pérdidas de entre el 4% y el 5% del Producto Interno Bruto (PIB) anual del país debido al ausentismo, la baja productividad y la rotación constante de personal.
“En un entorno donde la cultura de «la letra con sangre entra» o la rigidez jerárquica predomina, las personas optan por callar los errores para conservar su empleo. El silencio corporativo bloquea la detección oportuna de fallas operativas y destruye cualquier intento de innovación”, sentencia Taboada.
Para contrarrestar esta inercia, se vuelve indispensable migrar de los esquemas de gestión tradicionales a modelos basados en el liderazgo consciente. En esta transición, la filosofía de AFE (Aceptación, Foco y Evolución) emerge como un marco transformador para la alta dirección.
Históricamente, el rol del jefe se centraba en el control absoluto: dictar directrices precisas, supervisar al detalle y sancionar la desviación del plan original. “Este enfoque concibe el error como una falta de capacidad. Por el contrario, un líder consciente que adopta la filosofía de AFE entiende que los equipos de alto rendimiento no se construyen bajo vigilancia estricta, sino desde la conexión auténtica”, menciona la autora de Felicidad Activa, quien nos explica más esta filosofía.
Aceptación: el líder reconoce la humanidad de sus colaboradores, asumiendo que el error es una constante natural del proceso creativo y operativo. No se busca la perfección rígida, sino el reconocimiento de la realidad para poder gestionarla.
Foco: en lugar de buscar culpables y desgastar la energía del equipo en auditorías punitivas, el foco se redirige hacia la solución del problema y el cumplimiento de los objetivos estratégicos.
Evolución: el líder utiliza el contenedor de confianza creado para canalizar el aprendizaje. Cada equivocación se analiza abiertamente mediante metodologías de mejora continua, transformando el tropiezo individual en una evolución colectiva.
El reto para directivos y gerentes radica en llevar estos conceptos a la práctica diaria. ¿Cómo se construye un «contenedor de confianza»? Las herramientas de liderazgo consciente proponen un cambio radical en la forma de comunicarse.
El error como aprendizaje: cuando un miembro del equipo se equivoca, el líder consciente no pregunta «¿Quién lo hizo?» (enfoque punitivo), sino «¿Qué falló en nuestro proceso que permitió este resultado y cómo podemos prevenirlo?» (enfoque de mejora continua).
“Al reencuadrar el error como una fuente invaluable de datos para la mejora del sistema, se desarma la postura defensiva de los colaboradores. La vulnerabilidad deja de ser vista como una debilidad para convertirse en el pilar fundamental del alto rendimiento”, explica la experta. Un directivo que admite públicamente no tener todas las respuestas o haber tomado una mala decisión abre la puerta para que sus gerentes operen con la misma transparencia.
El resultado final de implementar la seguridad psicológica bajo los preceptos de AFE es una organización ágil, altamente resiliente y competitiva. Las empresas en México que decidan dejar atrás el control absoluto y apostar por conectar auténticamente con sus equipos no solo cumplirán con normativas de bienestar psicosocial, sino que desbloquearán el verdadero potencial creativo y productivo de lo más importante: su capital humano.
Nora Taboada
Es Executive Coach, Speaker, Consultora Organizacional, escritora, Mamá y Esposa mexicana. Su propósito es promover un liderazgo más consciente y humano que ayude a crear culturas de trabajo inclusivas, positivas y creativas que sirvan como pilar para construir un mundo sostenible.
A nivel grupal, ha trabajado para desarrollar Equipos Ejecutivos de Alto Desempeño y facilitado diferentes programas de Liderazgo y Mentoring en México y Latinoamérica. Ha colaborado con más de 71 diferentes empresas, 30 comités ejecutivos y capacitado a más de 22,000 líderes en México, Latinoamérica y USA. Actualmente trabaja con mujeres líderes.
Nora Taboada siempre ha creído que los líderes necesitan, antes que nada, recibir las herramientas adecuadas para convertirse en seres humanos plenos, con mayor consciencia y un propósito definido. Lo que la ha llevado a «ser ganadora del “XVIII PREMIO IBEROAMERICANO DE PSICOLOGÍA DEL TRABAJO”.
Como respuesta a los desafíos y cambios que enfrentan líderes y emprendedores, y que están transformando la experiencia humana en las sociedades y organizaciones, Nora fundó AFE-Liderazgo Consciente, donde se imparten talleres, conferencias, coaching ejecutivo y cursos de manera online y presencial para empresas y toda persona que busca prepararse y convertirse en un líder consciente.
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