Evitar la crisis post mundial, permite a los líderes crear metodologías de alto rendimiento, con el objetivo de transformar la euforia colectiva en energía laboral. En este sentido, desde la Federación Internacional de Coaching (ICF, por sus siglás en inglés) considera que las organizaciones que desarrollan una cultura de coaching logran colaboradores más comprometidos, motivados y orientados a resultados, incluso en momentos en los que existe una alta distracción mediática en el entorno. Asimismo, son los líderes más empáticos quienes logran crear espacios que fortalezcan la conexión entre los equipos de trabajo, orientados hacia el mismo objetivo.

Pero lograr que no decaiga el ánimo de los colaboradores, conlleva todo un proceso detrás, en el cual los líderes han visto en el coaching a un aliado, y que gracias a ello han desarrollado habilidades para escuchar activamente, generar conversaciones de valor y han logrado alinear las motivaciones individuales hacia llegar a metas conjuntas.

Del entusiasmo deportivo al “bajón” de la fiesta mundialista

Regresar a la rutina tras después de semanas de emoción futbolera, es un reto para todas las personas, porque toma su tiempo recuperar el nivel de energía, el enfoque y compromiso; y en el ámbito laboral resulta más demandante, ya que se debe trabajar en equipo y cada individuo contribuye con su ánimo, energía y compromiso.

El coaching organizacional ayuda a los líderes a aprovechar este contexto para impulsar prácticas que fortalezcan la motivación interna de los colaboradores, ya sea durante o posterior a eventos deportivos que generaron grandes emociones.

Los consejos para los líderes para ayudar a salir de la “resaca futbolera” en las organizaciones, acorde con la ICF son: 

• Reconectar al equipo con un nuevo objetivo. 

• Reconocer los logros obtenidos durante el torneo. 

• Establecer conversaciones enfocadas en prioridades.

La fiesta futbolística termina, el liderazgo, no. Para la ICF, las organizaciones que sepan transformar la emoción colectiva en conversaciones de aprendizaje, reconocimiento y nuevos objetivos tendrán una ventaja competitiva para afrontar la segunda mitad del año con equipos más comprometidos, resilientes y orientados a cumplir las metas hacia el fin de año.