El lovebombing,, bombardeo de amor en español, suele ser una característica para la conquista o cuando inicia una relación. Poco a poco esos detalles, esas formas que socialmente se han aceptado para “mostrar interés” van reduciendo, desapareciendo o intercambiando por otras formas o acuerdos a los que se llega como pareja.

Para algunas personas, es muy difícil dejar de tener los beneficios de esta etapa y no aceptan continuar en una relación en la que ya no hay el mismo nivel de bombardeo porque son adictos a la adrenalina del enamoramiento y la conquista.

Rozzana Sánchez Aragón, académica de la Facultad de Psicología de la UNAM, describe una versión peligrosa del lovebombing: “Una relación equitativa, donde yo doy un beso y el otro me da un beso y yo le doy un chocolate y él me trae una flor, ahí hay esa reciprocidad que nos mantiene en una relación equivalente; pero cuando hay alguien que da todo y definitivamente no permite que haya una relación equitativa es porque es una gran forma de ser poderoso y controlador con el otro dentro de la relación”.

Se trata de personas que dan y dan y dan, es una manera en la cual todo el tiempo brindan atenciones, regalos, te llevan a tu casa y pasan por ti, están pendientes de cada paso. Parece que quien recibe se siente bien porque obtiene; pero muchas veces no tienen oportunidad de hacer cosas para la otra persona, o al menos no al mismo nivel de manifestar su amor, su afecto, dar detalles equiparables.

“Esa inequidad da como consecuencia que quien no da a la par es muy vulnerable porque la relación está acaparada por la otra persona. Por supuesto, es una forma de abuso de poder porque quien siempre ha recibido en exceso, no debería de quejarse o no podría manifestarse ante nada porque el otro le está dando y hasta de más. Entonces queda uno deshabilitado totalmente dentro de la relación”, agrega la especialista en desarrollo y dinámica de las relaciones de pareja.

“En la teoría, en la academia, conocemos lo que llamamos estilos de amor, dentro de ellos hay uno que se llama Ágape, es conocido porque lo ejercen las personalidades de estilo altruista, el que da al otro todo lo que necesita, lo cuida, etcétera. En el fondo esta persona lo que quiere es quedar como el bueno, el héroe, el amoroso; pero su intención es nutrirse individualmente, en realidad es alguien muy egoísta”.

Suena muy bonito que nos bombardeen de mensajes cariñosos, que nos manden regalos, que nos dediquen tiempo, que nos llenen de amor y atenciones, pero ¿a qué costo?

Con información de la UNAM.