En este mes del amor y la amistad, es importante reflexionar sobre las implicaciones que puede tener para las empresas y sus empleados, el surgimiento de relaciones sentimentales entre colaboradores. A pesar de que México, según encuestas, es uno de los países con más romances de oficina, la Ley Federal del Trabajo no prohíbe este tipo de vínculos, la forma en la que inician, se desarrollan o concluyen, puede generar riesgos legales y operativos, e incluso la terminación justificada del empleo.

Estefanía Rueda, socia del despacho Littler, especializado en derecho laboral, señala la importancia de sensibilizar a los empleados de mantener un ambiente profesional, respetuoso y justo, para el bien de la compañía. Bajo este contexto, Estefania comparte Cinco escenarios en los que las relaciones personales pueden tener repercusiones, si se incurre en conductas de acoso u hostigamiento o si la empresa cuenta con normatividad interna para la prevención de conflictos de interés:

  1. Insistencia tras un rechazo: cuando una invitación personal no es aceptada y la conducta persiste, la situación puede escalar rápidamente a un caso de acoso laboral o sexual, aun cuando no haya existido una relación previa. Este tipo de comportamientos suelen derivar en quejas internas, investigaciones y posibles sanciones como actas administrativas, suspensiones o incluso rescisión de la relación de trabajo, dependiendo de la gravedad de la situación.
  2. Relaciones con vínculo jerárquico: si una de las personas involucradas tiene poder de decisión sobre la otra —evaluaciones, ascensos, permisos o cargas de trabajo—, se pueden generar conflictos de interés y percepciones de trato preferencial que afectan la disciplina, la confianza del equipo y la credibilidad de la empresa.
  3. Favoritismos y privilegios indebidos: una relación personal puede otorgar permisos especiales, flexibilidad excesiva, mejores evaluaciones o promociones; detonando inconformidades entre otros colaboradores y denuncias por discriminación o favoritismo.
  4. Conflictos personales que se trasladan al trabajo: las diferencias o discusiones propias de una relación sentimental pueden impactar la colaboración diaria, entorpecer proyectos, generar tensiones y afectar la productividad cuando no se manejan de forma profesional.
  5. Rupturas con represalias u hostigamiento: al terminarse una relación, se pueden presentar conductas de represalia, exclusión, presión indebida o incluso hostigamiento hacia la expareja, lo que representa uno de los escenarios de mayor riesgo legal para las organizaciones.

“El reto para las empresas no es intervenir en la vida privada de los colaboradores, sino prevenir que situaciones personales deriven en riesgos laborales. Para ello, resulta clave contar con políticas claras, capacitar al personal en temas de acoso y conflictos de interés, y asegurar la existencia de canales de denuncia efectivos y confidenciales”, comenta Estefania Rueda.

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