“Me gusta imaginar el mundo como un rompecabezas gigante. Si miras el panorama completo, es abrumador y aterrador, pero si trabajas en tu pequeña pieza y sabes que hay personas en todo el mundo trabajando en las suyas, ahí es donde nace la esperanza. Si somos cien, luego mil y luego millones, el cambio no solo es posible, es inevitable.”

Esta frase de Jane Goodall, científica, etóloga y activista británica, sobre el mundo como un rompecabezas gigante transmite un mensaje poderoso de esperanza y acción colectiva: frente a problemas abrumadores, cada pequeña acción individual contribuye a una solución mayor, demostrando que el cambio es inevitable si sumamos esfuerzos, una idea central en su legado de conservación y activismo ambiental. 

La carrera de Goodall se distinguió por su constancia y evolución dentro del estudio de la vida silvestre y la conservación ambiental. Inició su trayectoria pública en la década de 1960 en el Parque Nacional Gombe Stream en Tanzania, dónde comenzó a construir un recorrido sostenido como la autoridad más importante en el estudio de los chimpancés salvajes. 

Fue reconocida por revolucionar la ciencia al descubrir que los animales poseen la capacidad de fabricar herramientas y tener complejas interacciones sociales, Goodall logró mantenerse vigente al transitar de la investigación académica al activismo global, consolidándose como una figura relevante por su disciplina, su labor como Mensajera de la Paz de la ONU y su permanencia como la voz más influyente en la protección de la biodiversidad.

 «La mayoría no repite un año por errores grandes, lo repite por no actualizar a tiempo la forma desde la que decide, y cuando eso ocurre el precio no se paga de inmediato, se paga meses después en desgaste, oportunidades perdidas y la sensación incómoda de haber llegado tarde; el año que no piensas repetir fue diseñado para quienes entienden que el verdadero valor no está en reaccionar cuando algo falla, sino en intervenir cuando todavía todo parece ‘estar bien’”, Albert Einstein.

Este pensamineto de Einstein tiene relación con el legado de Jane al referir que  los fracasos no suelen venir de errores obvios, sino de la inacción o la falta de actualización de nuestras estrategias, lo que genera un desgaste y pérdida de oportunidades a futuro, un concepto clave para el crecimiento personal y profesional. 

Otro analisis de Jane explica: «Si quieres cambiar la opinión de alguien, no sirve de nada discutir con su intelecto. Lo que hay que hacer es llegar al corazón. ¿Y cómo se llega al corazón? Con historias. Las historias nos permiten ver el mundo a través de los ojos del otro y encontrar ese terreno común donde el cambio es posible».

La importancia de estas palabras reside en que se llega al corazón contando historias que conectan emocionalmente y crean empatía, permitiendo ver desde la perspectiva ajena y encontrar puntos de unión para generar un cambio real.