Para quienes no conocen la historia. En 2018, cuando la atleta olímpica estadounidense Allyson Felix quedó embarazada, Nike estuvo a punto de recortar su contrato de patrocinio hasta en un 70% por su embarazo. Además, la marca advirtió que si su rendimiento disminuía durante el embarazo o después del parto, podrían rescindir el contrato.
Rechazo a la maternidad: Ante esa situación, Felix solicitó contractualmente que no se le penalizara si su rendimiento bajaba en los meses cercanos al parto, pero Nike se negó inicialmente a garantizar esa protección.
En medio de todo esto, Allyson tuvo que someterse a una cesárea de emergencia a los siete meses por una complicación grave. Su bebé pasó más de un mes en la UCI neonatal.
Denuncia pública: En mayo de 2019, tras el nacimiento de su hija (quien tuvo que nacer de emergencia a las 32 semanas), Felix escribió una columna en el New York Times denunciando la situación, lo que generó una gran polémica y presión social.
Cambio de políticas: A raíz de las denuncias de Felix y otras atletas como Alysia Montaño, Nike anunció un cambio en sus políticas, comprometiéndose a no aplicar reducciones contractuales relacionadas con el rendimiento durante 18 meses en caso de embarazo.
Dos años después, clasificó para sus quintos Juegos Olímpicos, con su hija mirándola desde las gradas.
Felix dejó a Nike y lanzó su propia marca de zapatillas, Saysh One.
Corrió en los Juegos Olímpicos de Japón con ellas, bajo el lema “Yo sí sé cuál es mi lugar”.
Con 11 medallas en su haber, superó a Carl Lewis y se convirtió en la atleta estadounidense más laureada de la historia en atletismo.
“Usé mi voz y creé esta empresa para ti. Para que nunca tengas que entrenar a las 4:30 am estando embarazada de cinco meses solo para ocultárselo a tu patrocinador”, Allyson Felix.
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