La influencia del entorno; “convive con quienes te hagan mejor», ya lo dijo Séneca, filósofo, estadista, dramaturgo y orador romano, por qué las personas que nos rodean influyen más de lo que creemos.

Las conversaciones vacías, quejas constantes o actitudes negativas terminan contaminando el ánimo. Elegir bien el entorno no es soberbia, es cuidado personal.

Absolutamente. La psicología social y la sociología respaldan abrumadoramente la idea de que nuestro entorno social ejerce una influencia profunda en nuestras vidas, a menudo más de lo que percibimos conscientemente.

Esta influencia se manifiesta de varias maneras clave:

Normalización y conformidad: Adoptamos inconscientemente las normas sociales, actitudes y comportamientos de nuestro grupo de referencia para encajar y ser aceptados. Esto puede dictar desde nuestro código de vestimenta hasta nuestras opiniones políticas.

Contagio emocional: Las emociones son increíblemente contagiosas. Pasar tiempo con personas optimistas puede mejorar nuestro estado de ánimo, mientras que estar rodeado de negatividad puede tener el efecto contrario.

Modelado de comportamientos: Aprendemos observando a otros. Es más probable que adoptemos hábitos, tanto positivos (hacer ejercicio, leer) como negativos (fumar, procrastinar), si vemos que las personas cercanas a nosotros los practican.

Influencia en objetivos y aspiraciones: Las personas con las que nos asociamos a menudo moldean nuestro sentido de lo que es posible o deseable. Nuestro círculo social puede empujarnos a alcanzar metas más altas o, por el contrario, limitar nuestras ambiciones. 

Reconocer este poder es crucial, ya que nos permite tomar decisiones más conscientes sobre con quién elegimos pasar nuestro tiempo.