Por Diana Janeth Barreto Castro 

Hijo no naciste para quedarte conmigo,

No, hijo mío,

no me debes nada.

Ni la vida que te di,

ni el tiempo que invertí,

ni las noches sin dormir,

ni el cansancio,

ni mis renuncias,

ni mis miedos.

El día en que la vida te lleve lejos de mí,

quiero que camines ligero.

Sin cadenas.

Sin culpas heredadas.

Sin la idea silenciosa de que tu felicidad tiene que pagar algo.

Yo te di la vida, sí.

Pero fue una elección mía.

Una decisión tomada desde mi historia, mis deseos, mis fuerzas

y mis límites.

Tú no me pediste nacer.

Yo te elegí.

Desde el instante en que supe de tu existencia,

decidí amarte con todo lo que era y con todo lo que podía.

Te alimenté, te cuidé, te abracé en noches largas y en días que parecían no terminar.

Muchos lo llamarán sacrificio.

Yo lo llamo destino cumplido.

Nada de eso fue una deuda que hoy tengas que devolver.

Cuando crezcas y sigas tu propio camino,

sé feliz sin mirar atrás con remordimiento.

No temas dejarme.

No cargues con la idea de que abandonas a alguien cuando eliges tu vida.

Todo lo que hice por ti, lo haría mil veces más.

Si algún día te vas lejos,

no te lleves mi tristeza en la mochila.

Si decides quedarte cerca,

que sea por amor y no por obligación.

Yo no te necesito pequeño.

No te necesito cerca.

No te necesito fiel a mis heridas.

Te necesito vivo.

Mi amor por ti no exige permanencia,

ni obediencia,

ni sacrificio de tus sueños.

Mi amor no te ata.

Mi amor te suelta.

Y si algún día me ves envejecer,

recuerda esto:

eso también es la vida siguiendo su curso.

Yo tuve mi tiempo, mis decisiones, mis errores y mis aprendizajes.

Ahora te toca a ti.

No naciste para sostenerme.

No naciste para repararme.

No naciste para quedarte.

Naciste para ir más lejos.

Y cuando pienses en mí,

que sea con ternura.

Nunca como una carga.

Nunca como una deuda.

La maternidad no es un contrato.

es un amor infinito que no exige nada a cambio,

un amor que mira al hijo y le dice, en silencio y con firmeza:

“Yo me quedo con lo mío.

Tú ve y vive.”

Cuando el orden se restituye, el peso cae solo.


Diana Janeth Barreto Castro, desde hace más de 10 años es especilIsta en el mundo holístico, acompañando en procesos de sanación y transformación personal. Se formó como Consteladora Familiar, lo que le ha permitido ayudar a muchas personas y familias a comprender sus raíces, liberar bloqueos y reconciliarse con su historia.

Como Terapeuta Holística, integra diferentes herramientas energéticas y espirituales que facilitan el equilibrio interior y el despertar de la conciencia. Además, mi labor como profesora de yoga y de meditaciones guiadas me permite ofrecer espacios de conexión profunda, calma y autoconocimiento.

Mi propósito es claro: acompañar a las personas a sanar su vida y transformarla, reconociendo la fuerza que habita en su interior y guiándolas a vivir en armonía con su esencia y su propósito de vida.

Su libro, El dolor que no te pertenece es una guía de sanación sistémica para trabajar cargas heredadas, límites y destino personal.

Página el dolor que no te pertenece https://sanandoellinaje.my.canva.site/sanandoellinaje