_«Quien es auténtico, asume la responsabilidad por ser lo que es y se reconoce libre de ser lo que es», Jean Paul Sartre.

Esa mentalidad —que te importe menos gustar y mucho más estar a gusto a los 40— es a menudo descrita como el verdadero comienzo de la vida, un periodo de «remodelación» donde la autenticidad supera a la aprobación externa. A esta edad, se produce un cambio de prioridades natural donde la comodidad emocional y la paz mental se convierten en el objetivo principal. 

La frase «la vida empieza a los 40» atribuida a Carl Jung se refiere a que la primera mitad de la vida es una preparación para construir una identidad social, mientras que después de los 40 comienza la verdadera etapa de individuación, un proceso de autodescubrimiento para vivir de forma más auténtica y trascender las expectativas externas, enfocándose en el propósito interior y la madurez personal. 

En la vida muchas veces funcionamos en piloto automático, cedemos a la inercia y actuamos según los cánones sociales. Parece que hay una presión social que marca qué es correcto y qué no. Incluso en círculos sociales más íntimos.

A los 40 años no empieza la vida, comienza tú vida

Al llegar a los 40, probablemente ya se conocen bien las fortalezas, debilidades, pasiones y miedos. Esta autoconciencia es una herramienta poderosa; significa que ya no hay un esfuerzo por encajar en el molde de los demás ni buscar la aprobación indiscriminadamente. Se ha aprendido el arte de decir «no», se prioriza lo verdaderamente importante y se comprende el valor de la propia voz. Esta es una etapa de vida auténtica, verdaderamente liberadora, que sienta las bases para el crecimiento y el éxito continuos en los proyectos personales y profesionales.

Uno de los aspectos más empoderantes de llegar a los 40 es la renovada confianza en ti mismo que impregna diversas facetas de la vida. Se han enfrentado suficientes desafíos como para saber que el fracaso no es el final, sino una oportunidad de aprendizaje.

Esta década suele despertar una especie de valentía: la comprensión de que vale la pena correr riesgos, especialmente cuando se equilibran con sabiduría y experiencia. Es más probable que sea unnsegundo aire para der pasos importantes como cambiar de carrera o emprender un nuevo negocio, incluso aceptar pequeñas transformaciones personales que reflejen el verdadero yo.

Al entrar en esta fase, se comprende profundamente que la felicidad y la satisfacción son fundamentales para el bienestar. Se abandonan las validaciones externas del éxito, como el estatus o las posesione materiales, para centrarse en lo que brinda verdadera alegría, paz y satisfacción. Esto puede significar pasar más tiempo con los seres queridos, disfrutar de aficiones inspiradoras y cautivadoras, cambiar el armario, valorar más dormir o simplemente momentos de reflexión tranquila.

*Los 40 son el momento de dejar de posponer la felicidad para el futuro y empezar a vivirla en el presente.*