Después de tener un hijo, a los ojos de la sociedad, hay una lista de emociones y actitudes que  las madres deben reprimir:

  1. Quejarse (¿quién te dijo que tuvieras hijos?).
  2. Llorar (¿por qué lloras? ¿Pensaste que era fácil?).
  3. Cansarse (¿Cansada de qué? ¡No haces nada!).
  4. Dormir (¡Eres una vaga!).
  5. Descansar (tendrás mucho tiempo para eso después de que crezca).
  6. Quedar embarazada de nuevo (¿estás loca?) ¿Cuántos hijos más tendrás? 
  7. Dejar el trabajo (¿cómo va a apoyar a su hijo?). 
  8. Trabajar (¿quién cuidará de su hijo?).
  9. Déjarlos en el guarderia (¿Vas a dejar que otros lo críen?).
  10. Ser ama de casa (¡Pobre esposo, trabaja demasiado y su esposa se queda en casa!). 
  11. Estar soltera (nadie quiere una mujer con hijos).
  12. Salir por diversión (deja al hijo con la abuela por diversión).

 ¿Y saben qué es peor?

El 90% de estas frases son dichas por otras mujeres. Por esa razón, es necesario que aprendamos a ser mas solidarias entre nosotras. Respetar las decisiones reproductivas y de crianza de otras mujeres como muestra empatía entre nuestro género. 

Porque para algunas mamás las alteraciones físicas, emocionales y psicológicas después del parto pueden ser demasiado abrumadoras o difíciles de afrontar, lo que termina por dañar su salud mental y generar sentimientos de culpa.

Por ello, los sentimientos y decisiones que vivirás durante el posparto nunca, pero nunca deben hacerte sentir avergonzada o culpable.