Todos hemos atravesado por una crisis profesional, incluso más de una vez, ese momento antes de dormir, al salir de la oficina tras un interminable día, después de no cerrar ese trato de negocios, al recibir un inesperado despido. Ese instante en que lo que creíamos saber sobre nuestras carreras, entra en contacto con cierto tipo de desilusionante realidad.

Medir el éxito en nuestra vida profesional está condicionado a factores, en su mayoría, externos. Nunca antes habían sido tan altas las expectativas de lo que los seres humanos pueden lograr durante sus vidas. Se nos dice, desde muchos sitios, que cualquiera puede lograr lo que sea, que cualquiera puede elevarse a cualquier posición.

¿No es una idea maravillosa? El problema es que quizá es tan improbable que en la actualidad lleguemos a ser tan ricos y famosos como Bill Gates, como era de improbable en el siglo XVII cambiar nuestra posición en la jerarquía social y acceder a la aristocracia. Pero el punto es que no se siente así, y es por eso que el fracaso se siente mucho más aplastante.

Una filosofía más benévola y moderada del éxito, como la de Alain de Botton, puede ayudarnos. Así que comencemos por cambiar algunas ideas. La primera, no podemos tener éxito en todo. Escuchamos mucho sobre el equilibrio entre vida y trabajo, pero en la práctica esto no es tan simple. Tal vez, toda visión del éxito debe admitir que habrá un elemento donde no estemos triunfando. Visualizar nuestra vida de manera integral, familia, casa, salud, relaciones personales, tiempo libre; nos hará sentir menos estrés, habrá muchas más cosas que estemos haciendo bien y que realmente funcionen, hay más razones por las que sentirse tranquilos.

Además, muchas veces nuestras ideas sobre lo que significa vivir exitosamente, no son nuestras. Son absorbidas de otras personas, y de mensajes de publicidad, marketing, etcétera., que definen lo que queremos y cómo nos vemos a nosotros mismos. Así que, el punto no es abandonar nuestras ideas del éxito, solo asegurarnos que son nuestras, porque si ya es malo no conseguir lo que queremos, es incluso peor tener una idea de lo que queremos y descubrir al final que no es, lo que queríamos desde el principio.

Hablamos hasta ahora de cómo creemos que medimos el éxito, pero qué hay de lo que nosotros hacemos para conseguirlo, ¿qué nos lleva al éxito? o ¿por qué dejamos de ser exitosos? Alcanzar el éxito y continuar siendo exitosos, de hecho, comparten el mismo camino.

No podemos esforzarnos constantemente para alcanzar una meta, llegar y sólo parar. Hacemos todo lo que nos lleva al éxito, pero cuando lo alcanzamos, creemos que lo hemos logrado, nos recostamos en nuestra zona de comfort, y dejamos de hacer todo lo que nos hizo exitosos.

Richard St. John, después de realizar 500 entrevistas a muchas de las personas más exitosas del mundo, nos dice que el éxito es un viaje continuo. Y si queremos alcanzar el éxito o evitar el síndrome del éxito al fracaso, debemos seguir estos ocho principios. Porque no es sólo la forma en que alcanzamos el éxito es como lo sostenemos.

1. Pasión, las personas con éxito hacen lo que hacen por amor, no por dinero. Si lo haces por amor, el dinero viene de todas maneras.
2. Trabajo, todo es trabajo duro, nada viene fácilmente. Pero eso no significa que no sea divertido. Ser amantes del trabajo y no adictos a él, hará la diferencia.
3. Enfoque, todo tiene que ver con enfocarse en una sola cosa. Un proyecto a la vez.
4. Empuje, debes empujarte, física y mentalmente, a través de la timidez y las dudas. Cree en ti mismo.
5. Ideas, no hay magia en la creatividad en cuanto a ideas se refiere, es sólo hacer cosas bastantes simples.
6. Mejoras, para ser exitoso debes dedicarte a algo, y ser muy bueno en ello. No hay magia, todo es practicar, practicar, practicar.
7. Servir, da a los demás algo que tenga valor. Debes servirles a otros con algo de valor porque esa es la manera en que las personas se vuelven ricas.
8. Persistencia, la razón número uno del éxito. Tienes que persistir a través del fracaso, que por supuesto significa criticas, rechazo y presión.

Regresar a los proyectos que amamos, diviertirnos, trabajar duro y no olvidar que todo lleva tiempo, nos mantendrá en el camino al éxito continuo. La próxima vez que atravesemos una crisis profesional quizá sea menos estresante, al final todos tenemos pausas de crecimiento en nuestras carreras