El tema de padres fumadores es ya un asunto de salud pública. En el caso de las mujeres, muchas de ellas inician su vida activa con el cigarro a los 16 años, lo que implica un riesgo importante en la etapa del embarazo y para la salud de la mamá y del niño porque regularmente las mamás después del embarazo no dejan de fumar.

“Esto impacta, en los niños de uno a cinco años, en el aumento de problemas de infecciones respiratorias, sobre todo en aquellos niños que tienen exposición con madres fumadoras porque se vuelven fumadores pasivos”, explica Yadira Melchor, especialista en Hematóloga Pediatra del Centro Médico ABC.

De acuerdo con estudios, se ha detectado que 20% de los problemas respiratorios en menores está relacionado por que viven con madres o padres fumadores. Mientras que los bebés de madres fumadoras, tienden a nacer con un peso menor, entre 200 y 300 gramos menos. Otro impacto es el riesgo de aborto y malformaciones congénitas, por fumar durante el embarazo.

La especialista asegura que aproximadamente entre 20 y 30% de mujeres embarazadas fuman.

“Para reducir estos casos nos hemos dado a la tarea de incrementar las campañas de prevención para alertar sobre las consecuencias del tabaquismo en el embarazo y complicaciones prenatales para fomentar el buen desarrollo del bebé”, expresa Yadira Melchor.

Niños que fuman sin saberlo

Una vez que el bebé nació si los padres continúan fumando incrementa el riesgo de enfermedades respiratorias hasta 20 veces más que los niños que no viven con padres no fumadores, una consecuencia común son las atopias y las alteraciones cognitivas en el aprendizaje.

“Al fumar recuerden que el cigarro tiene más de cuatro mil químicos y más de 70% son dañinos o tóxicos para la salud de la mamá y el bebé”, concluye la especialista.