El cerebro humano está formado por dos mitades o hemisferios. Ambas mitades están conectadas entre sí, con áreas diversas de actividad y funcionamiento, aunque complementarios. Existen ciertas diferencias entre las personas que desarrollan más un hemisferio que otro, ya que cada lado del cerebro percibe las cosas de un modo distinto.

Cada hemisferio cerebral tiene un estilo de procesamiento de la información que recibe.

El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso a paso, verbaliza, piensa en palabras y en números, es decir, contiene la capacidad para leer y escribir. Conoce el tiempo y su transcurso. Se guía por la lógica lineal y binaria, es decir, si-no, arriba-abajo, antes-después, más-menos, 1-2-3-4…, etc.

Esta mitad es la más compleja y es la dominante en la mayoría de individuos.

Además de esto, al hemisferio izquierdo se le atribuyen la capacidad de análisis, de razonar, de resolver problemas numéricos o hacer deducciones.

Los pensamientos de este hemisferio son realistas fríos y dominantes.

Así, la imaginación suele ser característica de las personas que desarrollan más su hemisferio derecho. Es un hemisferio integrador, especializado en sensaciones, sentimientos y habilidades especiales visuales y sonoras, es el hemisferio holístico, es intuitivo en vez de lógico, piensa en imágenes y símbolos. Tiene capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva.

Integra varios tipos de información (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite como un todo, se especializa en controlar los aspectos no verbales de la comunicación.

Actividades como dibujar, soñar despiertos, meditación, la música o escribir un diario son más comunes entre las personas que utilizan más el hemisferio derecho de su cerebro.

Ningún hemisferio es más importante que el otro. Para poder realizar cualquier tarea necesitamos usar los dos hemisferios, especialmente si es una tarea complicada. Lo que se busca siempre es el equilibrio. El equilibrio se da como resultado de conciliar ambas partes, y no mediante ignorar una de ellas.

En el proceso creativo es muy importante este equilibrio, ya que utilizamos el hemisferio derecho para idear, imaginar, crear y luego el hemisferio izquierdo para jerarquizar, segmentar, analizar y finalmente, deducir cuál de estas ideas es la más viable.

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¡Siempre impulsa tus ideas!

firma Flor

Coach de Creatividad

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