Por Adriana Gahbler, Latam Field Marketing Manager de Aruba, una empresa de Hewlett Packard Enterprise

El dicho clásico dice: «detrás de cada gran hombre hay una gran mujer». Es hora de que las mujeres se muevan al frente y al centro.

Cambiar el estereotipo de que las mujeres no son tan capaces como los hombres es un proceso largo y difícil, pero podemos comenzar mirando a las mujeres que han demostrado que el estereotipo está equivocado. Con líderes mundiales como Angela Merkel, canciller de Alemania, y Janet Yellen, jefa de la Reserva Federal, hay ejemplos de poderosas líderes femeninas en todas partes. Es hora de que la industria de la tecnología también avance.

En el estudio Open For Business: strengthening the economic case, publicado en 2018 en el Foro Económico de Davos, se explica que las empresas que son inclusivas tienen grandes ventajas competitivas a nivel local y mundial porque ofrecen ambientes laborales innovadores, equitativos, respetuosos y colaborativos, lo que fomenta la libre comunicación entre los equipos de trabajo y esto, a su vez, conlleva a mejores resultados.

Hay quienes están en busca de un empleo quieren que su lugar de trabajo tenga un ambiente seguro y respetuoso, que sea un espacio en donde se puedan desarrollar profesionalmente y en el que se valoren sus conocimientos y experiencia.

La inclusión ofrece un amplio espectro de opiniones e ideas que le brindan frescura a todas las áreas de negocio, pues al tener empleados con diferentes experiencias, tanto en su vida personal como laboral, es muy probable que el pensamiento innovador se incremente y éste, a su vez, se transforme en una visión mucho más amplia y empática para entender y anticipar las necesidades de los clientes y el mercado de una mejor manera.

Y no sólo eso, al exterior también causa un impacto positivo en los consumidores, usuarios y sociedad en general. Las empresas que comunican sus iniciativas y esfuerzos por promover esta cultura generalmente poseen una mejor reputación corporativa en comparación con las que no; sin embargo, para que una historia de inclusión cause el impacto esperado no sólo se debe “hablar de ella”, se debe “predicar con el ejemplo”.

Por ello es importante que cuando una empresa tome la decisión de realizar algún posicionamiento frente a un tema en particular, mire al interior de su compañía para asegurar que es congruente con lo que comunica al exterior.

Si bien cada día son más las mujeres quienes ocupan un puesto de liderazgo, en México aún hay mucho por hacer. De acuerdo con un estudio elaborado por la red social profesional LinkedIn, en abril de 2019 , cuatro de cada 10 mujeres en el país logran ocupar un puesto directivo y sólo el 17% ocupan el puesto de CEO, una posición liderada por hombres con un 83%.

Es evidente que el crecimiento laboral debe estar basado en tener muy claros los objetivos, trazando metas que se deben alcanzar, enfocándose, preparándose, aprendiendo todo lo que se requiera para incrementar conocimientos; ser colaborativo y confiable, tomando en cuenta la opinión de las demás personas, escuchar, generar empatía, así como mejorar habilidades y dejando de lado las barreras que, casi siempre, pueden estar presentes por miedo.

Hoy, al paso del tiempo, es importante mencionar que se están abriendo las puertas para que otras mujeres tengan las mismas posibilidades dentro de la compañía, y cada día hay más mujeres ocupando puestos claves en el sector tecnológico porque esto genera avances para las compañías y demuestra que el liderazgo femenino va en crecimiento.

Un ejemplo claro de esto es el estudio Women and Information Technology , de 2018, el cual revelaba que el 57% de las ocupaciones profesionales en la fuerza laboral estaban a cargo de las mujeres, así como el 20% de los puestos de Director de Información (CIO) eran ocupados por mujeres.

Aún hay mucho camino por recorrer, pero lo que vale la pena destacar es que cada vez son más las empresas que valoran los múltiples beneficios de una cultura de inclusión. Sin duda, el activo más importante que obtendrán es la lealtad personal, lealtad de su equipo de trabajo y de sus consumidores.