El mito del emprendedor (The Entreprenurial Myth, The EMyth). Muchas de las personas que emprenden son técnicos que dominan cierta área u oficio que cree que por saber «cómo hacer las cosas» pueden desarrollar un negocio relacionado.

En prácticamente ningún lugar enseñan a desarrollar una Pyme desde cero. Más del 90% del conocimiento que se ha generado históricamente es para grandes empresas, no para Pymes.

No hay «a quien rendirle cuentas». En las empresas grandes siempre hay un jefe a quien responder, en una Pyme, el dueño está normalmente solo. Esto crea un constante desenfoque ya que se la pasan operando todo el día, resolviendo problemas urgentes y nunca las herramientas adecuadas para desarrollar una empresa de manera ordenada, profesionalizada y sistematizada.

— Pymes que no funcionan si los dueños no están. Como consecuencia del desenfoque, la falta de seguimiento (a quien darle cuentas) y de no tener las herramientas y personal adecuado, los dueños de Pymes no estandarizan ni profesionalizan sus empresas. No implementan procesos que permitan que la compañía no dependa de las personas y es por esto que la mayoría no se puede despegar de su negocio ya que depende demasiado de ellos o de «personas clave».

— No existe un nicho de mercado. Con aras de sobrevivir, la mayoría de estas empresas pasan toda su vida vendiéndole «a quien se deje» sin un enfoque en un nicho o tipo de cliente determinado, además que se pasan «haciendo un poco de todo» sin buscar una especialización, un valor agregado, algo que los diferencie.

Nadie puede ser bueno en todo, sin embargo la mayoría de estos negocios con tal de sobrevivir y generar «muchos ingresos» caen en esta trampa, en la trampa de la «diversificación», que mas bien se convierte en un distractor constante para desarrollar una verdadera ventaja competitiva (diferenciación) para un nicho específico. Ve a tu alrededor y podrás observar que la gran mayoría de las empresas exitosas se enfocan.

Con información de Rodrigo Ladagga.