Las estrategias de Yo quiero Yo puedo ante las principales problemáticas que contribuyen a la destrucción del tejido social, debido a la desigualdad social, de género y económica, además de la violencia y corrupción, afectando la estabilidad y desarrollo del género femenino en México, han logrado una reducción de 28% en deserción escolar, un incremento de 49% en el hábito del ahorro de manera sostenida, 68% más mujeres que se hacen la prueba de Papanicolaou y un incremento de 46% en el rechazo a la violencia como norma social, entre otros impactos en estos más de 30 años.

Yo quiero Yo puedo (Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población – IMIFAP), Organización de la Sociedad Civil, (OSC), fundada en 1985, cuya misión es facilitar el desarrollo humano, social y económico, tiene una metodología,por medio de la cual las comunidades que forman parte de este plan se fortalecen y los resultados se sostienen”, comentó Martha Givaudan, Directora General de Yo quiero Yo puedo.

Un aspecto importante para alcanzar sus logros es la consolidación de sus programas dirigidos a la creación de microempresas para el empoderamiento de la mujer
que iniciaron a finales de los noventa y que en este momento han evolucionado a la formación de jóvenes emprendedores.