Entre las mujeres modernas que buscan independencia y romper con el techo de cristal abriendo camino en el ámbito laboral, el tema del Síndrome del Nido Vacío parece que disminuirá, ya que cuando el rol de la mujer se limita a ser madre, ella es la que sufre más los síntomas que conllevan la sensación de pérdida, abandono y soledad que ocurre cuando los hijos se separan del nido familiar, de ahí la importancia de tener un plan de vida personal y de pareja que no esté basada únicamente en los hijos.

Hoy en día 80% de las mujeres a partir de los 45 años de edad, son víctimas del Síndrome del Nido Vacío, situación que sumada a factores culturales, sociales y biológicos, afecta seriamente su calidad de vida y salud, frenando una etapa que podría ser altamente productiva, de acuerdo con un estudio del Centro de Estudios de Género de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, ante esta situación Ana Goffin, escritora, orientadora humanista y psicoterapeuta, explica cómo afectan a sus hijos las madres que padecen este síndrome y cómo evitar caer en el juego del control para retener a los hijos a través de manipulaciones evitando que concreten sus planes de vida. ¿Eres una de ellas?

¿Cuál es la principal problemática que enfrentan las hijas y los hijos de mamás o papás que sufren el Síndrome del Nido Vacío?

Es muy probable que los hijos experimenten culpa. Una “culpa falsa”, es decir, al abandonar a su familia de origen para concretar su plan de vida, pueden creer erróneamente que están causando un daño a sus padres sin darse cuenta de que en realidad ellos no tienen la responsabilidad de “llenar el nido”. Los padres, desde que nuestros hijos son adolescentes necesitamos prepararnos para el momento en que ellos vuelen y no crear falsas lealtades o caer en la manipulación emocional para que cuando ellos quieran ser autodependientes puedan lograrlo sin sentimientos de culpabilidad o viviendo esta etapa como una “traición hacia quienes que han hecho todo por ellos”. De aquí la importancia de tener sentido de vida e identidad personal.

¿Cuáles son las características de las mamás o papás con tendencia a sufrir este síndrome?

En general es común en personas con características de víctima. Una persona que sufre o se victimiza por “amor” cae con facilidad e inconscientemente en el juego del control porque obtiene lo que desea de manera tramposa. No se responsabiliza de su propia vida pero intenta manejar la de sus hijos con manipulaciones casi artísticas. Por ejemplo, una mujer que ha permitido la infidelidad o el alcoholismo de su pareja y se “ha sacrificado por sus hijos”, en algún momento va a desplegar todos sus tentáculos para que no la dejen “sola” e intentará mantener a sus hijos a su lado a través de su sufrimiento.

¿Cómo pueden prepararse para evitarlo?

Trabajando en su plan de vida personal y de pareja. Creando una conexión entre ellos que no esté basada únicamente en los hijos puesto que hay parejas que se vinculan a través de estos. Es necesario también hacer conciencia sobre ¿quién soy y a dónde voy? Y tener la claridad de que las personas y los hijos no nos pertenecen. Estos temas son elementales: pareja, identidad, sufrimiento crónico y características de personalidad que crean uniones caóticas. Los abordo a detalle en mis libros “Brujas sabias, suegras felices” y “Bruja sabia o histérica perdedora” (Ambos de Editorial Diana) Disponibles en Amazon y en Librerías Gandhi.

¿Quiénes lo padecen más los papás o las mamás?

No me gusta generalizar, pero cuando el rol de la mujer se limita a ser madre, ella es la que lo sufre más por obvias razones.