En 1999 por primera vez pisé una redacción: Bucareli 8, hoy unas oficinas remodeladas de El Universal.

Atónito estaba, sin creerlo, en las entrañas de un monstruo del periodismo y en donde se confeccionaban las noticias.

Claro, ya me tocaron computadoras con sistema operativo MS-Dos. Muy pocas máquinas de escribir más que la de la recepcionista y la de don Richard, un hombre ya mayor de 75 años quien era el introductor (así se le decía a las personas que transcribían textos que llegaban por correo convencional y fax a la PC.) para lo que en ese entonces se llamaba “digitalización”.

En boga la explosión tecnológica. Era un aprendiz de periodismo, claro, aprendiz del diarismo que dependía de la casa editorial en la que estaba.

Redactaba la “nota” cuya editores se empreñaban en decirme que ese no era el tema y por ende estaba mal; 15 años después me doy cuenta que sí estaba bien y que todo dependía de la línea editorial y no que había yo errado en el tema.

Pero como decimos “la nota, es la nota” y aunque muchas veces pregunté a los experimentados reporteros en su momento qué significaba y como conseguía lo que me pedían, siempre me contestaban: es sencillo, uno se da cuenta, uno lo siente, uno identifica luego, luego cuando la nota, es la nota.

En ese año tenía 17 años. Era “ayudante”, aunque después me enteraba que en realidad era “hueso” (término que nunca me gustó), mientras me sentía el futuro Carlos Monsiváis de la época.

Un “escritor” en potencia que tomaba dictado en la tecnología del momento: el teléfono convencional pero, por supuesto, no era cualquier puesto y mucho menos tomar adelantos (fragmentos de noticias) al hilo, así, así… como hablaba el reportero así nada más transcribíamos y pobre de uno si no se plasmaba lo que el profesional de la calle narraba porque en la junta editorial de las 17 horas volaban cabezas… pero de “huesos”, siempre se rompe el listón por lo más delgado.

Soy un periodista en transición. Un comunicólogo que se subió al tren de la tecnología gracias al periodismo.

Transcribir fax y recibir los primeros correos en American online o Hotmail, pero no era común, seguían dictando adelantos y eso duró como por ahí del 2003 cuando ya muchos reporteros contaban con correo y computadora en sus redacciones alternas llamadas oficinas de comunicación social.

Redactor en WebSites y Messenge, ya ponía eso en mi curriculum vitae y que no me valía ni significaba nada en mis empleadores de la época como experiencia y que ahora los “influencers” (usuarios que cuentan con credibilidad ante un público determinado en la red) se monetizan y hasta se les invita a sentarse con Jefes de Estado.

Páginas de Internet que en 1993 tenían la atención del 1% de la población mundial y hoy el 50%. Avances grandiosos, sin embargo, la comunicación es la misma y sólo se han diversificado los canales de comunicación con rapidez e inmediatez de llegar a las masas, con sus riesgos.

Por ello hay que meter rigor en los contenidos.

Antes, instalaciones de hasta 400 metros cuadrados de construcción y un gran logotipo en la entrada de edificios era carta de presentación de las empresas y de la mismas oficinas gubernamentales; hoy, son oficinas virtuales y la página de Internet con diseño web y arte editorial es la imagen de los grandes corporativos y ya… de las pequeñas y medianas empresas, de las cuales el 70% es parte activa del PIB, sin embargo, aún se resisten al cambio y uso de los nuevos canales de comunicación como una inversión y profesionalización de los mismos.

La buena comunicación no es por donde lo hacemos, es importante, pero es y seguirá vigente lo que decimos, cómo lo decimos y para qué lo decimos.

En argot, la nota, es la nota. Y allí es la oportunidad de que empresas, organismos, instituciones, organización contemplen su comunicación como una política transversal y aprovechen el engranaje de la tecnología con una buena comunicación.

Y nos preguntamos: ¿debería estar en los medios? Sí. Si soy un actor social o una empresa y genero economía, por supuesto que debo estar en los espacios de los medios como noticia.

Contacto:

 

Director de Gabinete de Prensa, expertos en comunicación y periodismo.

jorgedeluna@gabinetedeprensa.mx

https://www.facebook.com/GabinetedePrensaMx/