El dominio de idiomas, la conciencia social, el pensamiento global, el alfabetismo cultural y la curiosidad son indispensables.


Una de las principales inquietudes de los padres es proporcionar a sus hijos las herramientas para asegurarles un futuro exitoso y una vida plena. Sin embargo, con frecuencia nos centramos en una educación tradicionalista, en la que predominan la disciplina y la adquisición de conocimiento que, si bien son elementos necesarios, no son suficientes. Muchos expertos en educación concuerdan en que los programas de estudios actuales no infunden en los jóvenes las destrezas que requieren para poder desarrollarse en el mundo, pues los empleos mejor pagados no sólo exigen conocimientos, sino también el contar con capacidades como la comunicación, la solución de problemas o el trabajo en equipo.

Esta serie de conocimientos, competencias y cualidades se denominan “habilidades del siglo XXI” e incluyen, entre otras, el alfabetismo cultural y de tecnologías de la información, el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración, la curiosidad, el liderazgo y la conciencia social. Éstas son esenciales para que los jóvenes logren un aprendizaje a profundidad que les permita aplicar sus conocimientos en cualquier situación.

Keri Craig, experta en la enseñanza del inglés y directora del Teaching Centre del British Council en México, explica: “La metodología utilizada en nuestros centros, ubicados en Polanco, Condesa y Satélite, está basada en una educación holística que tiene como objetivo crear vínculos con la comunidad, la naturaleza y los valores humanos. El objetivo no es sólo el dominio de una nueva lengua, sino un desarrollo integral de los niños, que incluya aspectos cognitivos, sociales, culturales, físicos, emocionales y espirituales que les ayudarán en todas las facetas de su vida y enriquecerán su relación con el mundo”.

Para desarrollar algunas de estas competencias sociales y emocionales en los niños, Craig aconseja enseñarles a compartir, a tener buenos modales y a ser amables, para que puedan generar amistades sanas. Para ello, es fundamental hacerlo nosotros mismos. También hay que ayudar al niño a identificar sus sentimientos y ofrecerle oportunidades para expresarlos. Cuando los niños no pueden expresarse verbalmente o no saben cómo hacer frente a emociones incómodas suelen enojarse o ponerse agresivos. El control emocional es la base de la inteligencia emocional, factor fundamental para alcanzar el crecimiento profesional y la felicidad.

Por otra parte, la enseñanza de idiomas juega un papel cada vez más importante en la formación de los pequeños, y en particular el dominio del inglés puede ser de gran utilidad en el desarrollo de importantes habilidades, creando nuevas conexiones cerebrales y aumentando su velocidad de comprensión. Al tratarse de una lengua que se usa como método de comunicación entre grupos de personas que hablan lenguajes diferentes, el inglés representa un factor clave para fomentar el intercambio intercultural, la curiosidad y el respeto de las diferencias, así como el sentido de comunidad a nivel global.

Uno de los elementos clave del proceso de aprendizaje es la dinámica que se crea entre estudiantes; o entre el alumno y el profesor. Las lecciones presenciales propician estas relaciones, siendo una manera idónea para desarrollar en los niños habilidades de comunicación y sociabilidad. Además, mediante el lenguaje corporal o los tonos de voz, las clases frente a frente permiten que la experiencia no sólo se escuche, sino que también se vea y se sienta.

Craig comparte algunas de las principales ventajas de las clases presenciales:

  • Fomenta la sociabilidad: permite una interacción en la vida real entre estudiantes, quienes pueden practicar en conjunto los conocimientos adquiridos.
  • Mayor compromiso y concentración: el maestro implementa estrategias dentro del salón de clases para mantener a los alumnos tan involucrados como sea posible y potencia los resultados positivos, en particular para niños y jóvenes.
  • Mayor adaptabilidad y atención personalizada: el profesor tiene más capacidad de adaptarse a las necesidades de cada alumno y, en caso de que surja una duda, de explicarse y garantizar que la lección sea asimilada.

La adquisición de habilidades valiosas durante el proceso de formación de tus hijos les ayudará a tener mejores oportunidades de vida. Cada niño es único y tiene sus propios ritmos, los cuales hay que respetar, por ello es importante ponerlo en manos expertas, que les ayuden a que sus primeros acercamientos al aprendizaje sean enriquecedores.