Es recurrente escuchar que si amas lo que haces, todo irá bien, “si desea el éxito, no lo busque; limítese hacer lo que ama y en lo que cree, el éxito vendrá por añadidura” (David Frost). Sin embargo, qué sucede, cuando la pasión por lo que haces, resulta ser una fórmula incompleta.

Es probable que en algún momento, a pesar del trabajo duro, la dedicación y la pasión, atravieses etapas de estancamiento, es más común de lo que crees y no tiene que ver con lo importante que sea esa área o aspecto que quieres  desarrollar, alcanzar o perfeccionar.

Eduardo Briceño, escritor, orador y cofundador de Mindset Works, comparte algunas ideas del porqué de este estancamiento y qué puedes hacer al respecto, la clave está en dos zonas, aprendizaje y desempeño:

Cuando el objetivo es mejorar, estás en la zona de aprendizaje, aquí realizas actividades pensadas en función de ese propósito, te concentras en algo que aún no dominas y aceptas que puedes equivocarte. Por el contrario, cuando estás en la zona de desempeño, el fin cambia, intentas cumplir de la mejor forma lo que ya dominas concentrándote en minimizar errores.

¿El problema? La zona de desempeño maximiza el rendimiento inmediato, y la de aprendizaje, maximiza el crecimiento y el desarrollo futuro. La respuesta al porqué no mejoras, es que sueles pasar la mayor parte del tiempo en la zona de desempeño, lo que perjudica no sólo tú crecimiento, sino que a largo plazo también lo hace con tú rendimiento.

Diversas investigaciones han demostrado que después de los primeros dos años de trabajo, el  desempeño se estanca, y esto  sucede porque una vez que piensas que eres suficientemente bueno, apto, te alejas de la zona de aprendizaje, enfocándote sólo en hacer tu trabajo, en otras palabras, cumplir.

Las personas que continúan aprendiendo mejoran siempre. Esto no quiere decir que la zona de rendimiento no tiene valor. Estar en la zona de desempeño te  permite obtener información para identificar en qué enfocarte cuando vuelves a la zona de aprendizaje.

En resumen, para conseguir un buen resultado, la clave está en alternar entre la zona de aprendizaje y la de desempeño, desarrollando conscientemente habilidades en la zona de aprendizaje para después aplicarlas en la zona de rendimiento.

Ahora, ¿cómo pasar más tiempo en la zona de aprendizaje? Aquí algunos consejos:

  1. Cree e interioriza que puedes mejorar.
  2. Elige una habilidad concreta, algo que te motive, porque hacerlo requiere tiempo y esfuerzo.
  3. Ten una idea clara de cómo mejorarlo.
  4. Hazlo sin una expectativa alta, es decir, si se esperas errores, la consecuencia no será catastrófica, o muy significativa. No te desalentarás.

No obstante, si te encuentras en un ciclo crónico de apuestas altas y no puedes aún con esa carga, hay tres cosas que puedes hacer:

  1. Crea expectativas estándar. Espacios donde los errores tienen pocas consecuencias. Por ejemplo, busca un mentor o un colega de confianza e intercambia ideas; pide opiniones para avanzar en tu proyecto; lee, ve videos o toma cursos en línea.
  2. Actua como otros pero luego piensa que puedes cambiar, no hay nada malo en observar y emular a expertos. La observación, la reflexión y la adaptación forman parte del  aprendizaje.
  3. Comparte a los demás lo que quieres mejorar, pregunta sobre lo que no sabes y acepta consejos, habla de tus errores y lo que has aprendido de ellos para que otros puedan para hacer lo mismo. La verdadera confianza promueve un aprendizaje continuo.

Siempre hay algo en lo que trabajar para mejorar, reflexiona cuándo conviene aprender y cuándo conviene actuar, así tus esfuerzos tendrán mejores resultados.