¿Crees que tu éxito es una cuestión de suerte?, ¿piensas que tu mayor logro reside en hacer pensar a otros que eres más inteligente de lo que tú mismo reconoces ser? Si la respuesta es sí, puedes sufrir lo que la psicología denomina como el fenómeno del impostor.

Sí a pesar de las evidencias externas, permaneces convencido de que a diferencia de tus colegas no mereces el éxito conseguido, debido a que tus logros son el resultado de casualidad y esfuerzo extra, estás atravesando una crisis de inseguridad por la que, según estadísticas, alrededor del 70 por ciento de nosotros pasará, al menos una vez, en nuestras vidas.

De acuerdo con investigaciones de la Universidad de Salzburgo, en Austria, quienes experimentan el síndrome tienden a recibir un pago menor, son menos propensos a tener promociones y por lo general, están menos satisfechos en su trabajo, en consecuencia, están menos comprometidos.

Afortunadamente, Christian Jarrett, en su artículo, Cómo combatir el síndrome del impostor, publicado en 99U, propone algunas estrategias para aminorar el sentimiento del impostor y proteger así tú carrera:

  1. Aprende a ser un perfeccionista sano.

Un estudio reciente realizado por psicólogos belgas en más de 200 empleados de tres sectores diferentes, incluyendo finanzas y recursos humanos, encontraron que el síndrome del impostor va de la mano con altas puntuaciones en una medida de “perfeccionismo desadaptativo” y con bajas puntuaciones en el “perfeccionismo adaptativo”.

Las personas que presentan perfeccionismo poco saludable tienen miedo al fracaso, miedo a la crítica, odio a cometer errores y se preocupan excesivamente por decepcionar a los demás. Intenta desarrollar un enfoque perfeccionista saludable, trata de esforzarte por hacer lo mejor posible, por ti mismo, no para conseguir aprobación; no te preocupes en exceso por errores o contratiempos.

  1. Evita el pesimismo defensivo y deja de colocarte obstáculos.

Las víctimas de este fenómeno son especialmente propensas a la vergüenza y a la ansiedad cuando las cosas van mal, lo relacionan con su falta de capacidad y talento. La persona que se ve a sí misma como una falsificación con frecuencia adopta un pesimismo defensivo, teme lo peor y trata de evitar que esto ocurra, por ejemplo, a través del trabajo excesivamente duro. En cuanto a los obstáculos, cuando eres el artífice de ponerte el pie, peligras deliberadamente tus propias posibilidades, ¿cuántas veces trabajaste en un proyecto de última hora?

Trata de descubrir, si es posible, la felicidad de la creación por sí misma. No veas el resultado de tu proyecto como una especie de barómetro de tu valor. Cree en ti mismo y rompe el espiral del impostor poniendo el trabajo y el esfuerzo que ese proyecto en particular merece y requiere.

  1. Escucha las historias de otras personas honestas.

Nos encontramos rodeados de personas de más alto rendimiento, esto hace que sea cada vez más difícil sentirte especial, y por otra parte, es fácil asumir que todo el mundo llegó al éxito a través del talento sin esfuerzo. Sin embargo, esto es una ilusión. En realidad, detrás de los curriculum profesionales más impresionantes habrá contratiempos, cambios de dirección y momentos de duda. Tómate el tiempo para hablar con tus compañeros y mentores de confianza acerca de sus carreras. Escucha sus historias y experiencias, es probable que descubras que no fue nada fácil.

  1. Puedes ayudar a los demás.

Todos podemos ayudar a los demás fomentando un ambiente de apoyo. Vale la pena hacer esto desde un punto de vista organizacional, porque quienes se sienten como un fraude son menos propensos a hacer un esfuerzo adicional para la compañía. Se abierto y honesto acerca de las pruebas y tribulaciones detrás de tus propios éxitos. Haz retroalimentaciones constructivas dirigidas a los procesos y técnicas en lugar de críticas personales.

  1. Adopta medidas de respuesta.

El síndrome del impostor tiene efectos duraderos, perjudiciales para las carreras profesionales, socavan la capacidad de adaptación profesional, incluyendo la preocupación por el futuro. Por ejemplo, las personas con sentimientos de impostor son menos propensas a hacer un seguimiento de ofertas de trabajo y oportunidades de promoción, debido a que están más preocupadas por mantener las riendas de su posición actual, y temerosas de nuevos desafíos.

Si bien es importante para tratar de hacer frente a este fenómeno, seguir los pasos anteriores, es sustancial no perder de vista que en cuanto más éxito tengas, es más probable que tengas las sensaciones aquí descritas, confronta la duda y después da el salto. Eso es lo que hacen los demás.


Especialista en Estrategias Directivas y Negocios por la Universidad Anáhuac. Colabora en el área académica como docente y en proyectos educativos con Asociaciones Civiles.