Hoy en día revelamos mucha más información personal en línea que nunca antes y hay un precio que pagar en términos de privacidad. Según las estadísticas de los propios Social Media, 300 horas de video son subidas a YouTube cada minuto, hay 303 millones de tweets por día y hay más 250 billones de fotos cargadas en Facebook.

El año pasado, Tara Marshall, Doctora en Psicología e investigadora de la Universidad Brunel de Londres, publicó los resultados de un estudio de 555 perfiles de Facebook, “Los cinco grandes, autoestima y narcisismo como predictores de los temas que las personas escriben en las actualizaciones de estado en Facebook”. En él determinó que los estados publicados en esta red social pueden ser utilizados como predictotes de la personalidad.

La investigación concluyó que las personas extrovertidas actualizan sus estados en relación a sus actividades sociales motivados por estar comunicados y conectados con otros; aquellos con estándares de apertura altos son más propensos a publicar sobre temas intelectuales con el fin de compartir información; mientras que los narcistas lo hacen acerca de sus logros y rutinas de dieta y ejercicio para conseguir atención y obtener validación.

Se detectó también, que los participantes con baja autoestima eran más propensos a publicar sobre sus parejas sentimentales. Postear continuamente estados presumiendo lo feliz de tu relación, no sólo demuestra que punteás bajo en tu nivel de autoestima, también indica ansiedad, según el estudio, los días que te sientes más inseguro sobre tu pareja es cuando buscas hacer tu relación más visible.

Sin embargo, no todo está perdido, sí nuestras vidas ya están en línea podemos al menos seguir estas tres lecciones de la filosofía griega que Juan Enríquez aplica para el uso de las redes sociales:

1. Sísifo. Hizó algo terrible y fue condenado eternamente a empujar una roca. Su historia es como la reputación. Al publicar algo esto rodará hacia arriba y hacia abajo por un largo tiempo, así que ten cuidado de lo que publicas.

2. Orfeo. Bajó al inframundo para liberar a su amante y lo consiguió con la condición de no mirarla hasta salir, sólo que no pudó resistirse y la perdió. ¿La lección? No mires demasiado lejos en el pasado de aquellos que amas. No revises el historial de publicaciones de tu pareja cuando aún ni siquiera lo era.

3. Narciso. Fue castigado enamorándose de su propia imagen reflejada en una fuente. No se enamoren del reflejo propio.