Si te preguntas, ¿cuándo tener un hijo? Te invito a pensar honestamente en lo siguiente: ¿Has resuelto tus propias heridas? ¿Sabes cuáles son, sabes qué te duele? ¿Qué patrones estás propensa a repetir de tus propios padres? ¿Eres capaz de ser tolerante con los errores y dificultades de otros y con los tuyos? ¿Tienes una relación estable, sin ofensas y con expresión de amor? ¿Has hablado con tu pareja de cómo educar a ese hijo, (límites, religión, familia, escuela)? ¿Tienes la capacidad económica? ¿Conoces la historia de tu pareja? ¿Para qué traerás a esa persona a este mundo? ¿Quieres tener una responsabilidad de este tamaño?

Este es un tema complicado desde mi perspectiva, ya que me parece que es un tema contradictorio, porque por un lado es normal y natural, como si fuera cualquier cosa y la ley de la vida, es decir incuestionable camino para la mujer y por otro lado es la decisión más importante que marca y cambia la historia de la vida de los padres y de esa persona que llega a este mundo.

Es lo más importante que existe en la historia porque es lo que ha permitido que permanezca la especie humana. Tenemos el poder de crear vida, pero al mismo tiempo no ha sido valorado, por lo que también cabe la posibilidad de elegir no hacerlo.

La realidad es que comúnmente no estamos educados para hacer una pausa antes de tomar esta decisión, es más, en general y siendo honestas, casi nunca es una decisión realmente consciente. No estamos conscientes de lo que implica y de lo que necesita una persona en su psique para desarrollarse plenamente, para ser una persona que produzca, segura, dotada de herramientas para vivir su vida lo menos afectada posible.

Hoy estamos presenciando las consecuencias de lo que ha sido no tener consciencia de la maternidad y la paternidad como humanidad, observamos día a día, los diferentes conflictos emocionales que marcan la personalidad de esos niños y niñas que serán adultos. Es verdad que la perfección no existe, pero tendrían que existir límites porque hay circunstancias terribles en las cuales una persona puede crecer y esto afecta de generación en generación, como una bola de nieve que crece tanto que nos afecta a todos.

La falta de límites, estructura, atención, orientación, expresión de amor, educación, comprensión, autoconocimiento por parte de estos padres que traen a estos niños y niñas, generan como resultado sufrimiento y caos en la mente de estas personas. Por eso es urgente, detenernos antes de tomar esta decisión, volver a valorar lo que implica crear vida e informarnos en realidad de lo que va a necesitar esa persona de nosotras como madres y la necesidad de la presencia emocional de un padre, no es sólo un bebé, es un ser que crecerá, se desarrollará y serás tú y tu pareja, quien determine quién será esa persona en un futuro.

Es como si no tuviéramos como sociedad la sensibilidad de entender que es algo privilegiado que tal vez no sea para todos. Habrá que valorar, por iniciativa propia, la posibilidad de no tener hijos si es que no se desea al 100%, ya que nadie deberá criticar, ni cuestionar tu identidad como mujer si no lo haces.

Directora del Centro de Análisis Psicológico www.quieroconocerme.com