La ex ministra del Interior británica Theresa May se convirtió hoy en la primera jefa de Gobierno de Reino Unido después de que la mítica Margaret Thatcher dejara el cargo en 1990. Ahora la misión de desacoplar al Reino Unido de la Unión Europea y unir el país y su partido en manos de esta inteligente y aguerrida mujer.


Es inevitable que cualquier mujer en la primera ínea en la política británica sea comparada con la fallecida primera ministra, pero también se han apuntado otras similitudes biográficas de May con la canciller alemana, Angela Merkel.

La distingue su reputación estricta defensora de la ley y el orden, May tiene 59 años y una trayectoria prometededora desde hace años: en 2010, el diario The Telegraph la consideró una “estrella ascendente”, y tres años más tarde el periódico The Independent se refirió a ella como una “Dama de Hierro en lista de espera”.

Habitual de las portadas por sus atrevidos zapatos, sus colegas la describen como disciplinada, capaz y amigable. Estudió en Oxford (como Thatcher y Cameron), trabajó para el Banco de Inglaterra, ingresó a la política antes de cumplir 30.

May está casada desde 1980 y no tiene hijos. Su no maternidad se convirtió también en un tema de campaña interna, cuando su principal contrincante en el partido, la ministra de Energía Andrea Leadsom, que se retiró de la carrera el lunes, dijo en una entrevista con el diario The Times que, como madre, ella sería mejor como primera ministra. Sus declaraciones fueron rechazadas incluso entre sus propias filas. En 2013, May anunció que padecía de diabetes del tipo 1.

El diario “The Independent” ha dicho de ella que, a diferencia de muchos políticos, es “una persona muy reservada”. “The Guardian” llegó a calificarla de “inescrutable” y de una “política de ideas sobrias a la que además le gustan los zapatos”.

May pareció confirmar estas apreciaciones cuando anunció su candidatura a presidir el partido el 30 de junio y afirmó que no era “una política ostentosa”.

“No voy de gira por los estudios de televisión. No cotilleo sobre las personas en el almuerzo”, dijo May a periodistas. “No me voy de copas a los bares del Parlamento”. “Simplemente me dedico a hacer el trabajo que tengo por delante”.