Muchas veces nos damos cuenta que la comunicación que pensamos clara, resulta no serlo, pareciera que lo que decimos, pensamos, sentimos y transmitimos, no siempre va en la misma línea, ni cuando va de nuestra parte, ni cuando la recibimos de alguien más. Existen muchos aspectos que pueden influir en lo anterior pero hoy hablaremos del “doble mensaje”.

¿Pudiera ser que exista un sentimiento y un deseo opuesto al que estamos queriendo generar en el otro sin que nos demos cuenta?, esto puede ser más común de lo que pensamos, lo más difícil será reconocer las consecuencias que esto puede traer en nuestras relaciones, principalmente en las más significativas para nosotros como hijos, pareja, familia y trabajo.

Vamos con algunos ejemplos: un niño se acerca a su madre y ella lo rechaza de forma verbal o de manera sutil, después de esto la madre se siente culpable y responde queriéndolo acercar de nuevo para que cuando el niño lo haga ella vuelva a rechazarlo, formándose así una cadena sin fin. Un siguiente ejemplo: una mujer reclama a su pareja por no tener relaciones sexuales, cuando la otra persona se acerca, ésta lo rechaza y lo hace sentir no bien recibido, cuando él se rinde, ella vuelve al reclamo. Como observamos, este tipo de comunicación conlleva a una paradoja sin solución, la persona a quien se aplica el doble mensaje no tiene oportunidad de acertar, está destinada a equivocarse, aunque su deseo sea corresponder. La demanda en el doble mensaje es tan contradictoria que no hay forma de lograr el éxito.

Lamentablemente esto es más común de lo que parece y es parte de los conflictos diarios en las relaciones afectivas, tal vez es momento de preguntarnos si es algo que hacemos o que permitimos con frecuencia ya que desgasta de manera silenciosa el cariño y la convivencia sana, así como la seguridad en sí misma. Es una manera de ejercer control y una forma de crear desesperación, enojo y tristeza en las personas que amamos sin tener muy claro lo que está pasando.

Entonces, vale la pena cuestionar si estamos siendo una persona que está mandando dos mensajes en uno propiciando discusiones y malos entendidos con el pretexto de no saber por qué el otro no entiende. Así que ¿estamos siendo realmente coherentes entre lo que deseamos y expresamos?

 

Psicoterapeuta psicoanalítica

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