Su misión es que el teatro salve vidas, que la actuación escénica a través de la innovación y la profesionalización exponga en escena historias reales que hagan conciencia en el público sobre las problemáticas que existen en la sociedad mexicana.


Verónica Albarrán Rendón, Directora de Escena y Productora independiente en Edad Loro Teatro, narra que el teatro surgió desde que las personas que integraban las tribus se reunían alrededor del fuego para contar historias de la realidad, con la finalidad de salvar vidas. Y que hoy en día nuevas historias se plasma en las obras de teatro para continuar salvando vidas.

Razón por la que entre los planes a corto plazo de Verónica Albarrán en Edad Loro Teatro se encuentra la producción de un nuevo espectáculo que se tratará de una especie de corrala a la manera del siglo de oro, para visitar las zonas de más alta de violencia y feminicidios en la Ciudad de México.

“Queremos presentarnos en plazas, por eso construiremos la corrala para que a pesar de estar al aire libre generemos espacios donde la obra no pierda calidad”, dice Verónica Albarrán.

En este espacio darán un espectáculo donde hablarán sobre lo que heredamos de nuestras abuelas, las actrices contarán historias de sus propias abuelas como un testimonial y al mismo tiempo se abrirá un espacio para que los niños hablen de sus abuelas.

El objetivo de este proyecto teatral es sanar las heridas respecto a lo materno y promover la reconciliación con el cuerpo femenino para respetarlo y visibilizarlo. “De entrada visibilizar las muertes de mujeres, porque vivimos en un país donde el cuerpo femenino no tiene ninguna valía, ya que si se mata a un perro en la calle se arma un relajo, pero están muriendo siete mujeres diario por la violencia y nadie hace nada”, expresa.

Para comenzar con su misión, la obra pretende inculcar en los niños el respeto hacia las mujeres, a través de un ejercicio de amor hacia las abuelas como un pretexto para que las próximas generaciones re valoren el cuerpo de las mujeres. “Para eso queremos salirnos del teatro y estar ahí en donde está el problema”.

El teatro independiente

Albarrán Rendón, egresada de la primera generación de la maestría en dirección escénica en la Escuela Nacional de Arte Teatral, ENAT, del Instituto Nacional de Bellas Artes, platica que lleva cinco años trabajando en su compañía de teatro independiente para niños.

“Nos ha ido bien, pero ha sido un esfuerzo muy grande porque como productora independiente hay que hacer grandes esfuerzos para producir un espectáculo, como buscar y participar en las convocatorias para generar estos proyectos”, expresa.

El último montaje que hizo se llamó Viaje a la luna apoyados por la Beca de México en Escena y la su beca del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, Fonca, de Jóvenes Creadores, un esfuerzo complicado de gestión para unir varios apoyos y desarrollar un proyecto, opina. En otros casos es más sencillo cuando se cuenta con una productora y tiene otras formas de generar recursos.

Por ejemplo, para la realización de la primera temporada de La Casa de Bernarda Alba, puesta en escena que dirigió y que finalizó hace un par de semanas, tuvo el apoyo de la Universidad Anáhuac y prevé que pronto iniciará la segunda temporada. Esta puesta en escena fue parte de la titulación de la primera generación que egresa de la licenciatura en Teatro y actuación de la escuela de artes de esta universidad.

La relación entre el teatro y los espectadores

Una queja que no sede en el ámbito teatral es la poca difusión que tiene la enorme oferta que hay en la Ciudad de México y en el país, opina Verónica. Otra observación que hace la directora es que las personas que dirigen y producen obras de teatro necesitan pensar en el público a quienes se dirigen, porque “no piensan en los espectadores, piensan normalmente en sí mismos, en lo que ellos quieren decir, no se piensa en lo que hace falta y se debe pensar en qué se quiere comunicar para conectarse con el público. Porque independientemente de mucha o poca difusión, cuando una obra trata un tema importante para el espectador, la obra atrae a más público”.

Otro aspecto importante para el teatro es la profesionalización de los actores y directores, “para que se dignifique el trabajo de quienes nos dedicamos al escenario y no se piense que actuar es para el simpático que cuenta chistes en la fiesta o que cualquiera que más o menos pueda unir tres palabras en público pueda actuar”.

Las directoras de escena

En el teatro hay más mujeres en actuación, en clases y en participación, pero en dirección escénica son el grupo más pequeño. Albarrán asegura que hay muy pocas mujeres dirigiendo teatro, para calcular la cantidad de directoras en la Ciudad de México dijo que puede contarlas con los dedos de sus manos y que otras más en ese rango existen, pero no son visibles.

“Por ejemplo, en las escuelas de teatro la cantidad de profesoras que imparten clases son minoría, por ejemplo, en la escuela sumamos a penas el 10%. Y cuando estudié la maestría en dirección escénica no tuve clases con una sola maestra. Se entiende que todos deberíamos participar para liderar una dirección de teatro, pero al momento de pretender llegar a donde se crean las ideas normalmente no es fácil para una mujer ocupar ese puesto”, comenta.

Para visibilizar cada vez a más mujeres, Verónica opina “debemos unirnos para trabajar, impulsar las iniciativas que promuevan la participación de más mujeres, por ejemplo, si estoy sentada al frente de una conferencia o clase magistral y además de mí no hay ninguna otra mujer, levantar la mano para llamar a otra mujer a participar”.

El reto es que entre el mismo género femenino se haga conciencia y exista el apoyo para abrir más espacios que permitan el crecimiento y empoderamiento de las mujeres en el teatro.