Correr es una de las opciones más sencillas para comenzar a ejercitar tu cuerpo, además es un ejercicio aeróbico muy eficaz que favorece a tu sistema cardiovascular y óseo.


Si haz decidido activarte físicamente a través de una rutina de ejercicio, correr es una opción eficaz y fácil. No se necesita de un espacio especializado ni tampoco de un gran equipo para comenzar. Sólo necesitas de algunas recomendaciones y expertos de la Línea Bienestar Duché te dicen cómo comenzar tu entrenamiento con el pie derecho. Sigue los pasos y de verdad tendrás buenos resultados.

Antes de dar el primer paso

Como hemos dicho para correr no se requiere de una gran inversión en ropa o aditamentos, pero sí es de vital importancia que cuides tus músculos y tus huesos, para ello la elección de un buen calzado para correr es el primer paso. Fíjate en que la suela sea propia para el tipo de terreno en el que vas a correr, que haya distancia entre tu dedo gordo y la punta del calzado; pruébate ambos tenis, camina un poco y no olvides que debes sentir cómodas y seguras tus pisadas.

Calienta pero no te quemes

Existen estudios y runners expertos que han probado que estirar los músculos como calentamiento es contraproducente y es lógico pensar que si no has tenido actividad intensa, una sesión de elongación muscular puede provocarte desgarres o lesiones.

Por esa razón empieza tu calentamiento de forma calmada aproximadamente unos 10 o 15 minutos antes de comenzar a correr. ¿Cómo? Mueve tus articulaciones en círculos inhalando y exhalando siempre por la nariz y aplicando un poco de fuerza, por ejemplo, círculos con tobillos, muñecas rodillas, cuello; rota tus caderas, tu tronco. Después realiza algunas sentadillas manteniendo la espalda recta y la planta de los pies pegadas al piso; enseguida una vez de pie inclínate sin doblar las rodillas y toca la punta de tus pies. No se trata de hacer fuerza más bien movimientos que flexibilicen tus músculos.

Comienza despacio y con seguridad

Para comenzar no es tan importante la rapidez o la distancia que recorras, si no la constancia. Por eso la recomendación es que hagas tu rutina tres veces por semana, para ganar residencia poco a poco trata de trotar o correr despacio entre 30 y 40 minutos (incluyendo el tiempo para el calentamiento previo y el enfriamiento final). Esto te dará la posibilidad de dejar un día de descanso para que tu organismo asimile que lo haz puesto a trabajar.

Puedes probar caminando, aumentar la velocidad a la marcha, el trote y después correr; si sientes que te falla la respiración o te cansas, disminuye la velocidad pero no te pares en seco, toma en cuenta  que todo tu sistema está acelerado y, como en un vehículo, es mejor bajar la velocidad poco a poco a frenar repentinamente.

Cuando termines tu sesión camina al menos 10 minutos para regular tu paso y tu respiración. Ahora sí, estira tus músculos con cuidado para relajarlos.

Relájate y disfruta

Correr es un ejercicio aeróbico muy eficaz, que no sólo favorece a tu sistema cardiovascular y óseo, diversos estudios han comprobado que esta actividad puede favorecer a la salud en otros campos, por ejemplo, en la irrigación sanguínea que podría disminuir dolores de cabeza provocados por estrés. Otros estudios hablan de las ventajas en el buen humor y hasta en la capacidad de resolución de problemas, tiene lógica puesto que se generan otro tipo de conexiones cerebrales: al despejar la mente es más fácil que vengan a ti ideas y tu creatividad se despierte; no es magia, es darle a tu cuerpo otras herramientas para pensar diferente.

Prepárate para el camino

Si haz llegado hasta este punto seguro que tendrás ganas de salir volando por tus nuevos zapatos para comenzar con tu rutina. ¡Espera! Nos faltan un par de recomendaciones más, la primera es que antes de hacer cualquier tipo  de actividad física visites a tu médico para un breve chequeo y que te sugiera si estás lista para comenzar tu rutina.

La segunda sugerencia es que acompañes tu activación con una buena alimentación y para ello, la Línea Bienestar Duché es una buena opción. Por ejemplo, desayuna un rico licuado con leche o sustituto de leche (almendra, soya o arroz) o bien, hacerte ricas bebidas para hidratarte con los sabores que esta marca tiene para ti: cítricos, tropical, frutos rojos. Si quieres una mezcla con antioxidantes puedes elegir Té verde con colágeno en su versión light.

Recuerda que el colágeno es una proteína estructural que se genera en el cuerpo, es una sustancia protéica que funciona como el adhesivo de los tejidos (huesos, cartílagos, músculos, tendones, ligamentos y piel, tejido adiposo, así como los órganos y sistemas internos) y cuando la producción de éste disminuye por la edad es posible aportar la proteína como asimilable a través de productos como los que aquí mencionamos.

Es tiempo de salir… ¡Feliz fin de semana!