Tru Miller, dueña de Adobe Guadalupe, una lingüista experta en vinos

“Elegir es mejor que ser elegido”, Miguel de Unamuno, escritor español, es la frase favorita de Tru.


Tru y Donald Miller llegaron a Ensenada, Baja California, hace casi 20 años para emprender una nueva aventura, un proyecto de retiro que les permitiera hacer las cosas que más les apasionan, como hacer vino, el resultado ha sido una exitosa bodega vitivinícola llamada Adobe Guadalupe.

Él era banquero y ella es lingüista, tenía una escuela de idiomas en California, Estados Unidos, una vez jubilados decidieron emprender desde cero; al inicio la bodega Adobe Guadalupe no era un proyecto comercial, ya que la idea era hacer un poco de vino para amigos y así pasar el resto de sus vidas. Sin embargo, acabaron trabajando más de lo que trabajaban antes al posicionar su producto a nivel nacional. El secreto para lograrlo ha sido la constancia y poner mucha atención a cada detalle tanto en el viñedo como en la administración.

Así como la especialización y el trabajo de su equipo equipo, ya que la parte agronómica, área que tiene a cargo desde que comenzó el proyecto José Manuel Fernández, quien se complementa muy bien con el Enólogo Daniel Lomber, han sido fundamentales.

Cosechan 21 hectáreas donde tienen plantadas las nueve variedades tintas que utilizan para todos los arcángeles, nombres de sus vinos. “No tenemos un vino tinto que sea 100% de una sola uva”, explica la propietaria de Adobe Guadalupe.

Días muy bonitos pero sin lluvia

Actualmente 70% de su producción se vende en México, el resto en Estados Unidos y Europa, su expectativa siempre es aumentar su producción, sin embargo este año al igual que el anterior tendrán una cosecha limitada por la falta de lluvia.

La carencia de agua en la zona de Valle de Guadalupe, donde se encuentra la Bodega Adobe Guadalupe, representa un nuevo reto para Tru y Donald, quienes hasta hace dos años tenían una producción de 10 mil cajas por año, pero que en 2015 por esta situación redujeron dos mil cajas.

“Han sido días muy bonitos, pero sin lluvia, por lo que este año el agua de lluvia alcanzó sólo ocho pulgadas, cuando necesitamos 16 pulgadas para abastecer la demanda en el mercado mexicano y el extranjero”, expresa Miller.

Los viñedos necesitan que durante cinco años seguidos llueva más y de forma constante. En el Valle de Guadalupe uno de los principales problemas es que el agua desde hace años es insuficiente. Tru platica que afortunadamente La vid es una planta muy noble y que por la edad que tiene no muere si no la riegas; se plantaron en 1998, por lo que su raíz es muy profunda y ella misma busca el agua, en lo que te repercute es en una producción más pequeña.

Como medidas lo que han hecho es racionar muy bien el agua, aprender en coordinación con muchos centros de investigación locales y nacionales para saber cuál es la manera más eficiente de hacer el riego porque en Valle de Guadalupe, porque todas las vinícolas tienen pozos y de ahí sacan el agua para regar las plantas. “La vid también es una planta muy noble porque soporta algo de estrés hídrico, es decir si le limitas el agua y la estresas muchas veces te da menos fruta, pero da una mejor concentración, para obtener vinos con más estructura, más sabores, más aromas; aunque también tiene un límite porque si la estresas demasiado la planta empieza a morir año con año. Ahorita estamos en ese umbral no hemos llegado a que las plantas mueran pero sí el tema del agua nos preocupa”, relata.

Están haciendo algunos proyectos por parte del gobierno, como una planta desalinizadora, tratar aguas residuales, también para el consumo de la ciudad de Ensenada, porque toda su agua la extraen del Valle de Guadalupe; además hoy en día suman más de 120 vinícolas en Baja California, cuando hace 20 años sólo había seis o siete.

También han invertido en nuevos terrenos fuera de Valle de Guadalupe como en San Vicente y Ojos Negros esperando que ahí no falte el agua para hacer más vino.

El terreno donde ahora siembran toda su uva lo compraron el terreno en 1997 y la plantación de viñedo y la logística para la recolección de las uvas y el proceso del producto comenzó en 1998.

Más vino para los mexicanos

El consumo de vino en México equivale a una botella por persona al año, es un consumo que se ha duplicado en los últimos cinco o seis años porque antes andábamos por ahí de los 300 mililitros, ahora el vino tiene mucho más auge. “En nuestro caso empezamos a comercializar con mil cajas y ya aumentamos a 10 mil”, dice Tru.

Uno de los propósitos de Adobe Guadalupe, asegura la Tru Miller, es demostrar a los mexicanos e impulsarlos para que valoren lo hecho en México, porque aquí también se hacen grandes cosas y en el extranjero tener presencia con productos de calidad y bien hechos.